Diario de Valladolid

Las ‘papeletas’ para ser mesa electoral van por barrios

La probabilidad de ser presidente es ocho veces mayor en Arturo Eyries que en Pinar de Antequera, San Pablo o Villa del Prado por el nivel formativo y el envejecimiento

-EL MUNDO

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Publicado por
Esther Neila
Valladolid

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Un batallón de 1.215 ciudadanos volverá a constituir el 26 de mayo las mesas electorales en Valladolid. Son ‘los elegidos’ para supervisar el desarrollo de la votación en los colegios electorales. Y lo son porque sus nombres salieron en un sorteo público celebrado el lunes en el que unos vecinos tienen más papeletas que otros en función del barrio donde vivan.

Los que juegan más boletos son los residentes de Arturo Eyries Bajo. La estadística indica que allí las opciones de ser nombrado presidente de una mesa electoral se multiplican por ocho respecto a barrios como Pinar de Antequera, San Pablo, Villa del Prado, La Overuela o Parquesol, según los cálculos realizados por el Ayuntamiento de Valladolid.

Tres factores determinan las probabilidades de salir elegido. El primero, el número de personas que conforma cada mesa electoral, ya que el presidente y los vocales se eligen de entre la totalidad de los votantes de la mesa correspondiente. En Valladolid, la cifra de electores varía entre los 400 y 850 por mesa. Y cuanto mayor es el censo, menores son las opciones de un ciudadano para salir elegido al concurrir ‘más bolas’ dentro del mismo ‘bombo’.

El segundo factor está ligado al nivel formativo de la población. La ley electoral establece que para ser vocal es necesario saber leer y escribir, un requisito de mínimos que apenas imprime diferencias dentro de la ciudad. Más exigente es la normativa para ejercer como presidente de la mesa electoral:debe tener ‘el título de Bachiller o el de Formación Profesional de segundo Grado, o subsidiariamente el de Graduado Escolar o equivalente’, indica la Loreg.

El tercero alude a la edad. La normativa estipula que los miembros de las mesas electorales deben ser menores de setenta años (aunque los que tienen entre 65 y 70 a posteriori pueden zafarse del papel asignado si así lo desean sin necesidad de presentar otra justificación). Y, por descontado siendo electores, ser mayores de 18 años,

La combinación de estas tres variables determina las opciones, de modo que las probabilidades para quien cumple con los requisitos son mayores en aquellos barrios con menor nivel formativo, población envejecida y censos reducidos en la división de las mesas electorales.

En una escala de cero a cien, en la ciudad de Valladolid la probabilidad media de ser elegido presidente de una mesa es de 0,37. Es decir, por cada cien sorteos celebrados la posibilidad de salir elegido es de 0,37 veces. Para entenderlo mejor, podemos decir que por cada mil rifas cada vallisoletano saldría elegido 3,7 veces. O, si calculamos cuantos sorteos serían necesarios para salir una vez, la respuesta es 269. Sirva como punto de comparación la Lotería de Navidad, donde las posibilidades de ser agraciado con el Gordo son de una entre 100.000.

Por barrios, las mayores brechas se dan en la elección del presidente de mesa, debido a que la escolaridad juega un papel importante. Así, en Pinar de Antequera, San Pablo, Villa del Prado, La Overuela y Parquesol las matemáticas dicen que son necesarios más de 400 sorteos para que un vecino salga elegido presidente.

Mientras, en Arturo Eyries Bajo la probabilidad es salir cada 59 sorteos. También por debajo de los 150 se encuentran Puente Duero, Huerta del Rey Media, Pajarillos Bajos y Barrio España.

Con mayor detalle, si analizamos mesa a mesa, la que tiene mayor probabilidad es una de Pajarillos Bajos (distrito 6, sección 26), donde las opciones de resultar elegido titular es de 2,27 sobre 100 (una vez cada 44 sorteos). Le sigue otra de Las Viudas (distrito 4, sección 11), con el 2,08% (una vez por cada 48 sorteos).

En el polo opuesto se encuentra una mesa de Parquesol (distrito 10, sección 30), donde las posibilidades se reducen a un 0,17%, es decir, una por cada 588 sorteos. En la ciudad existen 14 mesas donde la probabilidad se sitúa por debajo del 0,20% (una por cada 500 rifas), principalmente situadas en barrios jóvenes como Parquesol, Villa del Prado y Paula López.

El sorteo para elegir las mesas de las próximas elecciones municipales, autonómicas y europeas se celebró el pasado lunes, 29 de abril, durante un pleno extraordinario, como es habitual, en el Ayuntamiento.

En esta ocasión el censo en la ciudad asciende a 244.500 personas, que son las llamadas a votar en los 95 colegios electorales que abrirán sus puertas desde las 9 hasta las 20 horas. Sobre ese total de electores, una aplicación informática supervisada por la Oficina del Censo Electoral es la que realiza el sorteo, eligiendo de forma aleatoria a los miembros de las mesas que cumplen con los requisitos legales. En concreto, se nombraron 405 presidentes (uno por cada mesa) y 810 vocales (dos por mesa). En la rifa se eligieron también a 2.430 suplentes, que deberán acudir a las ocho de la mañana al colegio electoral por si fuera necesario suplir a los titulares ausentes.

La mesa electoral es la autoridad durante la celebración de unas elecciones y entre sus funciones está comprobar el material electoral –urnas precintadas, cabinas de votación, papeletas suficientes de todas las candidaturas...–, identificar a los votantes, el recuento de las papeletas, cumplimentar las actas de sesión y escrutinio y recopilar los resultados. Al terminar la votación, el presidente debe llevar los sobres con los resultados al Juzgado de Primera Instancia, acompañados por las Fuerzas de Seguridad y, si así también lo desean, los vocales o interventores.

En su mano está interrumpir o suspender la votación. Y ante una irregularidad, el presidente tiene la autoridad exclusiva respecto del mantenimiento del orden público y puede recabar la intervención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, quienes prestarán el auxilio que se les requiera, según las instrucciones para del Ministerio de Interior.

Cumplir con el papel de presidente o vocal de mesa electoral es obligatorio y se considera delito electoral no acudir al colegio para cumplir con este deber.

En caso de que no pueda constituirse una mesa electoral a primera hora de la mañana por encontrarse ausentes los titulares y suplentes, las autoridades pueden formarla con los votantes que en ese momento se encuentren en el colegio electoral.

Los miembros de las mesas –tanto el presidente como los vocales– perciben 65 euros de dieta y tienen derecho a un permiso retribuido en su trabajo si el día de la votación es laborable, así como a una reducción de cinco horas en su jornada laboral en el día posterior a las elecciones.

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