«Te apoyo por una razón muy sencilla, Pedro, porque quiero seguir siendo alcalde»
El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, el director general de Infraestructuras, Javier Izquierdo, y la eurodiputada vallisoletana Iratxe García están entre los personajes que aparecen citados en el libro del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En el caso de Puente le dedica apenas dos párrafos, pero muy jugosos por cuanto revelan cómo el alcalde decidió ligar su destino político al de Sánchez. Con bastante más profusión de detalles explica su intervención en el programa Sálvame para mostrar su rechazo al Toro de la Vega de Tordesillas
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Manual de Resistencia, el libro del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que ya persigue la polémica apenas unos días después de salir a la venta, dedica dos párrafos al alcalde de Valladolid, Óscar Puente. No es mucho, pero su contenido es significativo y demuestra hasta qué extremo Puente decidió ligar su futuro político al de Sánchez. Hay que ponerse en contexto. Después de dimitir como secretario general del PSOE el 1 octubre de 2016 y dejar su escaño de diputado, Sánchez desaparece de la escena política y se toma unos meses en los que medita si opta a las primarias del partido. Es aquí, en esos meses de tribulación, donde recuerda en el libro a los que le apoyaron «desde el primer momento», un grupo en el que cita de forma expresa a la eurodiputada vallisoletana Iratxe García, al actual director general de Infraestructuras, Javier Izquierdo, y al alcalde de Valladolid.
Es enero de 2017, tras la vuelta de las vacaciones de Navidad, y la escena se desarrolla en una cafetería del madrileño barrio de Aluche de la que no cita el nombre. Allí, según relata el presidente del Gobierno en el libro, una treintena de dirigentes socialistas le urgen para que tome la decisión de presentarse a las primarias y la haga público. Y es aquí donde entra en escena Puente. Así lo cuenta Sánchez.
«También Óscar Puente, alcalde de Valladolid, me interpeló: –Te apoyo por una razón muy sencilla, Pedro, porque quiero seguir siendo alcalde y con esta deriva que lleva el partido pierdo las elecciones. Da igual lo que yo haga como alcalde: si el partido sigue así perdemos todo».
Luego viene el comentario de Sánchez sobre Puente. «Óscar representa a todos nuestros alcaldes que pasean por las calles de su pueblo o ciudad y hablan a diario con la gente». Yañade: «En aquellos meses de ebullición, más aún. Recibían la presión directa de sus vecinos, que les decían: ‘No os voy a volver a votar más’». Yprosigue con su elogio de los alcaldes. «Ellos iban a las asambleas del partido y los militantes les decían: ‘Como no se presente este chaval –ese era yo– me doy de baja’». Fin de la cita.
En realidad esta escena tuvo su continuidad. Sánchez se presentó a las primarias, las ganó y no se olvidó de Puente, al que nombró portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE, un puesto en el que apenas ha ejercido. Como gesto hacia el alcalde vallisoletano, en noviembre de 2017 visitó Valladolid, donde el PSOE celebró la primera reunión de la ejecutiva federal fuera de Ferraz, la sede madrileña. Falta por ver ahora sí el destino de ambos se mantiene unido en las elecciones que afrontan ambos: el 28 de abril Sánchez y el 26 de mayo Puente.
En su breve alusión a Izquierdo, se refiere a él como otro de sus apoyos y le incluye en el grupo de los que estaban más interesados «en que la crisis de liderazgo del partido no se prolongara más tiempo».
EL TORO DE LA VEGA
Muy comentado fue en su día la intervención de Sánchez en el programa Sálvame a cuenta del Toro de la Vega de Tordesillas, una salida en antena que levantó ampollas entre los vecinos del municipio y puso en aprietos al alcalde, el socialista José Antonio González Poncela. Bajo un epígrafe que lleva por título ‘Darme a conocer’, el presidente del Gobierno explica este episodio con cierto detalle. Así lo cuenta.
«Aquella fue la época de ‘Pedro el Guapo, cuyo mensaje implícito decía: como es guapo, es frívolo. O algo así. Para combatir esos juicios sobre mí –que eran, estrictamente hablando, prejuicios– no tenía más remedio que darme a conocer. De ahí mis apariciones en programas de televisión donde hasta entonces los políticos no entraban, como El Hormiguero. Visto ahora, con la perspectiva del tiempo, y tras ver que todos los demás líderes han pasado por ellos, creo que resultaron innovadoras y que se hicieron en un momento clave. Además, tuvieron su lado gracioso. Hay algo que no se ha contado de la famosa irrupción mía en el programa Sálvame, de Jorge Javier Vázquez, en Telecinco. Mucha gente pensó que se trataba de algo premeditado, de la gran idea de algún spin doctor de mi equipo, pero la realidad, como suele suceder, es mucho más sencilla.
En aquella época, a finales de 2014, al PSOE se le cuestionaba todo. No estábamos en nuestro mejor momento, y el empuje de Podemos y las simpatías que despertaba en todos los sectores de la sociedad nos situaban permanente a la defensiva. Uno de aquellos días, yo estaba reunido con varios miembros de mi equipo en mi despacho de Ferraz, y de repente entró uno de ellos y exclamó:
-¡Joder, hasta Jorge Javier!
-¿Qué le pasa a Jorge Javier? - le pregunté yo.
Me contó lo que estaba ocurriendo. Aquel año el asunto de la prohibición del Toro de la Vega fue un tema muy candente en los medios. De hecho, incluso fue portada en El País. Los detractores estaban muy organizados y protestaban constantemente, había mucho ruido con el Toro de la Vega, y en fin, se convirtió en una polémica de primer orden. El caso es que Jorge Javier, una persona muy vinculada a la protección de los animales -preocupación que comparto- desde su programa y con su enorme audiencia, nos daba la espalda. Así me lo explicó mi colaboradora:
-Pues acaba de decir en directo que va a dejar de votar al PSOE.
- ¿Por qué?
-Porque el alcalde de Tordesillas, que es socialista, defiende el Toro de la Vega, y le parece una atrocidad.
-Sin pensarlo, dije: Pásame con él.
Y así fue como, en cuestión de minutos, estaba hablando con él por teléfono en directo. Soy un gran amante de los animales -tengo una perrita y dos tortugas-desprecio el maltrato animal y soy partidario de erradicarlo, no solo porque detesto ver sufrir cualquier ser vivo, sino también porque creo que maltratarlos nos deshumaniza como personas. Por otro lado, a los políticos siempre nos disgusta perder votantes, y más aun perderlos por una discrepancia que en realidad no existe. Era absurdo. Al mismo tiempo, yo era consciente de que aquellas afirmaciones generales no servían en aquel momento. Los detractores del Toro de la Vega querían realidades tangibles contra una tradición que consideraban salvaje. De manera que adopté un compromiso concreto con Jorge Javier: presentar una proposición de ley de protección animal a nivel nacional que obligara a unos mínimos. En España hay leyes autonómicas, y eso hace que la protección varíe mucho de una Comunidad a otra. A las dos semanas la presentamos en el Congreso. El PP la rechazó, claro.
Así de espontánea fue la cosa, tanto que incluso al principio de nuestra conversación no sabía que estábamos en directo en la televisión. Yo estaba hablando con él, pensando que era una conversación privada, hasta que de pronto me di cuenta de que estábamos en directo. El caso es que cuando terminamos, enseguida percibí el impacto que había tenido aquella irrupción televisiva, porque me llamó mi mujer, que estaba trabajando:
-¿Qué has hecho? -me dijo-. ¿Has entrado en Sálvame?
-Sí, por teléfono. ¿Por qué?
-Porque me está llamando gente a mi oficina, a mi empresa, sobre todo mujeres, para felicitarme por lo que has dicho ... Que dicen que, si vas a una manifestación contra el Toro de la Vega, ellas van también.
Los dos soltamos una carcajada. Aquello era divertido de puro inaudito. La gente buscaba en Google «Pedro Sánchez», les salía la empresa de mi mujer, y allí llamaban para transmitirle a Begoña, o a quien cogiera el teléfono, su respaldo a la protección de los animales y al compromiso que yo acababa de adquirir en directo».
ZAPATERO
Entre las referencias a políticos de Castilla y León, son varias las que hace al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, en la mayoría de los casos de pasada. La más crítica tiene que ver con la reunión que mantuvo Zapatero, junto con otros dirigentes del PSOE, con el secretario de Podemos, Pablo Iglesias, en los primeros meses de Sánchez al frente del partido. Relata cómo le preguntó a Zapatero si había existido la reunión. Así cuenta la respuesta.
-«Silencio de radio. O sea que sí. Tras unos segundos, me explicó que tenían curiosidad por conocerlos. En fin. En aquel momento, Pablo Iglesias desplegaba una hostilidad terrible hacia el PSOE y eso condiciona nuestras respuestas, al menos las mías. Ocupar cargos de responsabilidad en el partido obliga a ser elegante».