«Parte de la izquierda española ha asumido las mentiras del nacionalismo»

Emilia Landaluce presenta esta tarde su libro ‘No somos fachas, somos españoles’, que relata cómo se gestó la manifestación del 8 de febrero

La periodista Emilia Landaluce, en una imagen de archivo.-EL MUNDO

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Alba Camazón

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«El español está encantado con ser español». Emilia Landaluce, periodista de El Mundo, presenta su libro No somos fachas, somos españoles; en un guiño al grito que clamaban en Barcelona tantas desgañitadas voces, en una movilización que reunió a un millón de catalanes que se sentían catalanes y españoles. «Había una mitad de Cataluña que había estado silenciada hasta ese momento», explica Landaluce, que rechaza la «renuncia de la izquierda» a España y a sus símbolos como la enseña, «que debe ser de todos los españoles».

Entre la vorágine de la actualidad política nacional, la periodista, que presenta esta tarde su libro en Valladolid, explica cómo se gestó esa manifestación del 8 de octubre y desgrana el proceso que llevó a este millón de catalanes a salir a la calle «y decir ‘basta’». «Muchos pensaban que estaban solos», indica. Considera que , si no se hubiera producido esa movilización, Mariano Rajoy «hubiera pensado más» si aplicar el artículo 155 de la Constitución.

Landaluce cree que los españoles no están «avergonzados» de su historia ni de su presente, y destaca la «victoria importantísima» que supuso esta manifestación que «evidenció» que en Cataluña no solo había nacionalistas.

Sin embargo, reconoce, en España ha habido una tendencia a «asumir como verdad la leyenda negra que se cuenta de nosotros». Ese relato que muestra una imagen más negativa de la historia, que ignora unos hechos positivos para destacar otros, más perjudiciales. «Evidentemente, no hay epopeyas sin sangre, pero solo se incide en los aspectos negativos». Landaluce menciona cómo Reino Unido tardó un siglo más que España en crear universidades en América, la asimilación del indígena o el mantenimiento de las estructuras precolombinas.

La leyenda negra no es de este siglo, ni la mentira la han inventado recientemente, ni ha habido solo aleccionamiento en comunidades como Cataluña. Landaluce apuesta por que el Estado vuelva a subvencionar la investigación y la cultura. Para esta periodista, uno de los problemas angulares de la tergiversación de historia está en que el Estado «no ha estado» en Cataluña y ha permitido que únicamente se impulsen con fondos públicos las investigaciones que enriquezcan el discurso nacionalista, que en España resulta «rentable».

Una retórica que ha traspasado los límites de Cataluña y que ha influido en los partidos españoles. «Parte de la izquierda española ha asumido las mentiras del nacionalismo», sentencia Landaluce, que también espera que Errejón sea «listo y más realista» y cree que va a «coger» la bandera. La reacción de la derecha, para ella, dista de sus oponentes en las Cámaras. «La derecha ha ignorado ese discurso y lo ha dejado crecer», afirma.

Casi un año y medio después del 1-O, el juicio por el procés está cada vez más cerca. «Ha supuesto una ruptura importantísima en el nacionalismo, que está pagando su propia osadía», con un Junqueras que se quedó «en shock», pensando el Estado no era tan fuerte, un Puigdemont «saltimbanqui» y un Torra «desprestigiado» hasta por los suyos. «El nacionalismo se está desmovilizando», agrega.

Landaluce lo tiene claro: «Los españoles y los catalanes vivimos mejor juntos que separados». El estado catalán era una «utopía», pero de no ser por la aplicación del 155, Cataluña pudo haberse convertido en «páramo», argumenta. Porque si hay algo que el dinero valore, es la estabilidad política. Lo que hay que hacer ahora es «cuidar» a los catalanes constitucionalistas y hacer ver a los independentistas que están «mejor en España».

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En el futuro que espera al país, el papel de la izquierda cobra más importancia si cabe, a ojos de Landaluce. «La idea de España también tiene que ser de izquierdas», agrega la periodista, que cree que el nacionalismo catalán no moverá ficha hasta que esté «seguro» de tener una mayoría «mucho más amplia» que ahora. Por eso «necesitan que el Estado se retire aún más, para volver en 30 años».