La ilusión de los niños ilumina la Cabalgata

Dundu, la marioneta de cinco metros iluminada, atrapa a miles de personas

Sus majestades de Oriente atienden juntos a todos los que se reunen en la plaza Mayor.-J.M. LOSTAU

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Lucía Roales

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La noche más mágica del año tiene un precedente que es la cabalgata de sus majestades de Oriente. Ayer los niños de Valladolid recibieron a los Reyes Magos en las calles del centro de la ciudad.

El tiempo respetó el evento, ya que el termómetro marcaba 6 grados a las 18.30 horas, momento en el que daba comienzo la cabalgata. A esa hora miles de personas ya estaban impacientes por ver a los tres protagonistas de la tarde.

El desfile comenzaba con la banda de la Escuela Municipal de música de Valladolid. Tocaron canciones infantiles tradicionales, como ‘La gallina turuleta’ y ‘hola Don Pepito, hola Don José’. También acompañaron el paseo con villancicos como ‘Feliz Navidad’.

Tras ellos llegó un dragón chino con niños sobre él, que lanzaron los primeros caramelos a los espectadores. Le seguía una batucada poniendo ritmo a la fría tarde de invierno, acompañada por animales de todo tipo que bailaban al son de la música.

La segunda carroza lucía un gran cisne desde el que otro grupo de niños continuaba saludando y lanzando más caramelos. Después llegaron malabaristas y zancudos saludando a los niños y mostrando sus habilidades para lanzar mazas al aire y cogerlas al vuelo y también para no perder el equilibrio.

Fueron varios los personajes hinchables y luminosos que aparecieron por el recorrido de la cabalgata. Mariposas, caballos y soldaditos de plomo caminaron por las calles del centro de la ciudad.

Dos trenes infantiles lucieron su iluminación y su música durante el recorrido, y un grupo de patinadores los acompañó haciendo giros y volteretas ante la atónita mirada de los allí presentes.

Dos carrozas llamaron la atención de adultos y niños, una de ellas la presidía el ‘Sombrero Loco’ de Alicia en el País de las Maravillas y otra estaba llena de animales y flores del bosque.

La novedad de esta cabalgata fue Dundu, una marioneta gigante de cinco metros con luces blancas que caminaba como si de un humano se tratara. Más de 5 personas la manejaban y todos los asistentes se quedaron fascinados con sus saludos y todos sus movimientos.

Tras este simpático personaje iban unos zancudos con una apariencia peculiar, con alas doradas y una estética sacada de la antigüedad.

Fue tras todos estos personajes cuando llegaron los esperados Reyes Magos. Melchor, Gaspar y Baltasar aparecieron en sus respectivas carrozas y con todos sus séquitos de ayudantes, que con los ropajes tradicionales de Oriente, ayudaron a sus majestades a lanzar caramelos desde lo alto de las carrozas.

Los niños coreaban los nombres de los Reyes Magos a su paso, aunque el que más se pudo escuchar fue Baltasar, tal vez porque también fue el Rey que más caramelos tiró.

Al finalizar la cabalgata aparecieron los Bomberos, Cruz Roja y, cerrando el desfile, los servicios de limpieza de la ciudad, cuya labor encomiable no debe pasar desapercibida ya que se encargan de dejar todo limpio al finalizar el desfile, como si no hubieran pasado por allí miles de personas, y hubieran tirado confeti y los envoltorios de los caramelos.

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Al finalizar la cabalgata las familias volvieron a sus hogares, mientras los niños iban hablando de lo pronto que se iban a ir a dormir para que los Reyes Magos llegaran antes a sus casas.