Serrada se emociona con bueyes y toros
El último novillo entra en el toril una hora despúes de que comenzará el encierro
Parecía que el encierro de Serrada tendría que ser forzado a finalizar de nuevo, pero finalmente el último toro se digno a entrar en el toril junto con sus compañeros. Además, horas antes diez bueyes salían de la Rinconada del Prado de Serrada, delante de 52 caballistas. Sin ningún accidente los animales proporcionaron una hora y media de acción en la que no hubo lugar para el aburrimiento.
Los protagonistas del cuarto encierro de las fiestas de Serrada fueron dos utreros - de tres años-, un eral -de dos años- y una vaca. Estos cuatro animales partieron de la carretera de Tordesillas. Hicieron correr a los participantes por la calle real y les dieron una buena «dosis de emoción». «Había gente por todos lados del recorrido», explicó a este periódico el alcalde del municipio, César López.
A punto estuvo de repetirse lo ocurrido el día anterior cuando, una vez en la Plaza Mayor, el final del recorrido, uno de los dos utreros no quería que terminará la fiesta y comenzó a dar vueltas a la plaza, igual que el toro del encierro del sábado por la mañana. Una hora después del comienzo de la acción, el toro dejó de resistirse y entró en el toril con sus compañeros. Por suerte, no hubo que atarle una soga al cuello y llevarle en un camión como al otro. El encierro tampoco llego a resultar aburrido para los asistentes, puesto que no paso de la hora de duración.
La asistencia alcanzó las mil personas, provenientes no solo de Serrada, aunque no fue el encierro más multitudinario de estas fiestas. Todo el mundo quedó satisfecho con los toros participantes: «Han salido muy buenos los toros. Por eso, ha gustado mucho el encierro», puntualizó.
Asimismo, a las 11.30 de la mañana de ayer salían diez bueyes de la carretera de Matapozuelos, los asistentes, tanto de pie como a caballo, no podían estar más emocionados. El espectáculo taurino, sin incidentes, la multitud no podía estar más contenta. El entretenimiento estuvo asegurado a pesar de su larga duración, hora y media. «Ha sido una experiencia fantástica», remarcó César López. Además, señaló que en este evento participaron también muchas personas de fuera del municipio. Fueron aproximadamente 700 personas las que se acercaron a la carretera de Matapozuelos para disfrutar de la suelta de bueyes.
Tanto al inicio como a la mitad del recorrido los participantes recibieron una sabrosa recompensa. «Hacemos una parada en los bebederos para que la gente del pueblo pueda ver un poco la suelta», explicó. Durante estas paradas se ofrecía un pequeño aperitivo a los participantes. Vino, pastas y queso para animar la suelta y llenar los estómagos.
Por la noche tuvo lugar el penúltimo encierro de las fiestas, acompañado por la actuación de la orquesta Malibú Show.
Quedan tan solo tres días para que finalicen las fiestas de Serrada, que comenzaron el pasado 12 de agosto. «Es una pena que se acaben ya, la gente sigue con ganas de fiesta», comentó con tristeza César López. Este año las fiestas fueron acompañadas por un muy buen tiempo, que junto con las actividades programadas, están haciendo a las fiestas de Serrada «todo un éxito».