Celebración centenaria en Laguna
Seis mujeres de Castilla y León «celebran la vida» con más de cien años a sus espaldas en una fiesta conmemorativa en la residencia ‘El Villar’ junto a sus familiares

De izquierda a derecha: Ana, 100 años; Poli, 102 años; Cecilia, 100 años, hablando con David Baena; y María, 105 años.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS / PHOTOGENIC
Seis ancianas de Castilla y León han cumplido más de un siglo de vida y la residencia ‘El Villar’ en Laguna de Duero lo festejó ayer con la excusa de celebrar la vida.
Sagrario Asenjo Martín, la más ‘joven’, nació en Pedraza de Campos, Palencia, el 7 de julio de 1916.Cecilia González Santa María, cumplirá 100 años el 23 de noviembre junto con Ana Suárez Ubero, que los cumplirá el 10 de agosto. González nació en Palenzuela, Palencia y Suárez en Cuéllar, Segovia.
Otras ‘quintas’ son ‘Cipri’Alonso Antón, nacida el 10 de marzo de 1917 en Fresno el Viejo, Valladolid; y ‘Poli’ Prieto Prieto, que nació el 18 de octubre de 1918 en Pedro de Latarce, Valladolid. La más longeva, María Haro Aguado, de Valladolid, cumplirá 105 años el 23 de julio.
‘El Villar’ homenajeó a estas mujeres en una fiesta junto a todos sus familiares. «¿Qué mejor excusa que celebrar la vida?», proclama David Baeda, director del centro.
Las ancianas han tenido una vida marcada por la Guerra Civil pero «por suerte, normal», comenta Baeda. Todas ellas dedicaron su vida a ser amas de casa, «el trabajo menos reconocido del mundo», según Baeda. Y, sobre todo, madres, excepto Cecilia que, a causa de un trauma de guerra, perdió la capacidad de tener hijos, pero cuidó a sus sobrinos como si fuesen suyos.
A pesar de vivir en la misma residencia, las centenarias no se relacionan mucho debido a sus problemas de demencia senil y su dificultades de visión y de oído. Aun así, Ana y Poli tienen la mejor relación y, en la fiesta, Suárez agarraba la mano de Prieto gritando «¡Cómo me quiere, cómo me agarra de la mano!». Sagracio, Cecilia y Ana son las que más se relacionan dentro de ‘El Villar’, «son muy agradables con nosotros», explica Baeda.
Ana, Sagrario, Poli y Cipri tienen la suerte de contar con hijos, nietos e, incluso, bisnietos pero María es la única de ellas que puede presumir de bisnietos.
Al preguntarles por cómo se sienten al cumplir un siglo, Baeda explica que, a esa edad, «dejan de contar». «Llega una edad que ya no quieren celebrarlo aunque sienten mucha emoción», declara. Después de más de un siglo de vida, el director cree que «la ilusión de vivir nunca se pierde».
María, al ser la más mayor, requiere una atención especial. Por ello, atiende la Unidad de Convivencia. Sagrario, Ana y Cecilia atienden talleres y el gimansio. En cambio, María, ‘Cipri’ y ‘Poli’ acuden a terapias ocupacionales.
El director está muy satisfecho con la fiesta. Repartieron helados, con el visto bueno del médico, siempre y cuando después se realicen análisis para comprobar su estado.
Lo que el centro espera es que su capacidad cognitiva «no se deteriore», pero, sobre todo, «que se sientan más realizadas y menos nerviosas», declara Baeda.