El Ayuntamiento de Valladolid centrará la inspección de los edificios con más de 40 años en la seguridad
Con la nueva ordenanza, la prioridad de la intervención municipal será vigilar que no hay riesgo para las personas por el estado de las viviendas / Miles de expedientes de los últimos años siguen sin registrar

-
Garantizar las condiciones seguridad de los edificios será el objetivo principal de las inspecciones técnicas a las que están obligadas las comunidades de vecinos cuando el bloque de viviendas en el que habitan supera los 40 años.
Así lo recoge la nueva Ordenanza Reguladora del Procedimiento de Presentación de la Inspección Técnica de Edificaciones, aprobada en la junta de gobierno del Ayuntamiento el pasado miércoles. Como pasa con los vehículos, también los edificios están obligados a pasar una inspección para conocer su estado, aunque en este caso el examen se realiza transcurridos los 40 años de construcción del inmueble. Cuando el edificio presenta deficiencias, la comunidad de vecinos debe subsanarlas y luego hacer constar en el registro de Informes de Inspección Técnica de Edificios de Castilla y León y en una base de datos municipal que se ha pasado el examen.
Después de años de aplicación de este modelo, desde el Ayuntamiento se ha comprobado que la normativa obliga a la presentación de un documentación que no siempre es fácil de completar y en otros casos las comunidades vecinales no tienen medios suficientes para alcanzar los estándares de exigencia que se requieren.
Incluso se ha comprobado que en el caso de existir deficiencias a veces se retrasa el registro de los informes correspondientes, de manera que se da por incumplida la obligación de pasar la inspección pese a que se haya realizado de acuerdo a lo que marca la ley.
En otras ocasiones, el Ayuntamiento se ha visto desbordado por una tramitación que requiere comprobaciones y notificaciones reiteradas «y con insuficiente capacidad operativa y económica para suplir a los propietarios cuando estos no cumplen sus deberes urbanísticos», puede leerse en la exposición de motivos que acompaña el texto de la nueva ordenanza. En consecuencia, son miles los expedientes que están pendientes de tramitación y ahora con la nueva ordenanza se pretende reconsiderar el contenido de las inspecciones, agilizarlas -ahora están en claro descenso- para que todo los edificios que superen los 40 años se sometan a la prueba y que las comunidades de vecinos lo asuman como una garantía de seguridad. Y es aquí, en la seguridad, donde el Ayuntamiento pondrá el énfasis.
En la instrucción elaborada por el área de Urbanismo para el control municipal de las inspecciones técnicas se propone «atender al contenido de la inspección de forma selectiva» y centrarse sólo en aquellas deficiencias que se consideren más graves.
Dicho de otro modo, el Ayuntamiento, cuando reciba el resultado de una inspección, estará vigilante frente a aquellas deficiencias que puedan afectar a la seguridad para así evitar daños en las personas.
En cuanto al resto de parámetros que se analizan por parte de los técnicos cuando realizan el examen del edificio, el Ayuntamiento sólo intervendrá cuando se produzca un incumplimiento expreso «que afecte de forma sustancial» a las condiciones de salubridad, al ornato público, la accesibilidad y la habitabilidad. Es decir, sólo actuará en casos excepcionales, cuando se considere que las deficiencias son de tal calado que repercuten en las condiciones higiénicas que se exigen para la habitabilidad de un edificio, en sus accesos o atentan contra el decoro público.
En la misma instrucción también se recoge que en el caso de informes desfavorables o favorables con deficiencias, y tras una nueva revisión por parte de los servicios técnicos municipales para valorar el alcance de dichas deficiencias, «se insistirá» en la necesidad de acometer las obras necesarias para resolverlas y se informará al Ayuntamiento cuando hayan sido realizadas.
El concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, justificó ayer la nueva ordenanza ante la necesidad de «dar un impulso a las inspecciones». Añadió el edil que el objetivo es que se garantice «que los edificios son seguros y si hay algún elemento problemático se actúe obligatoriamente».
Tras la aprobación del texto en la junta de gobierno se abrirá ahora un periodo de alegaciones antes de su visto bueno definitivo por el Ayuntamiento.
La estructura, la fachada y la seguridad en caso de incendio
Son siete los elementos a revisar que se incluyen en el informe que deben firmar los técnicos encargados de la inspección de un edificio. Primero se examinará que la estructura del inmueble no presenta daños que afecten a la cimentación, los forjados, los muros de carga o a la estabilidad del inmueble. También se comprobará la estabilidad y estanqueidad de las fachadas exteriores, las cubiertas, azoteas, voladizos y otros elementos susceptibles de desprendimiento. Fundamental será también comprobar que los ocupantes del edificio pueden desalojarlo en condiciones seguras en caso de incendio. A mayores, deberá comprobarse que las condiciones higiénicas y sanitarias del edificio no afectan a la salud de sus residentes y de la población, que se mantienen o se han mejorado las condiciones de accesibilidad y habitabilidad que tenía el inmueble en el momento de su construcción y que sus características estéticas no atentan contra el ornato público. Si cumple todas estas condiciones, superará el examen con nota.