‘Colocados’ 38 bebés que venían de nalgas
Clínico y Río Hortega practicaron 78 versiones cefálicas el año pasado, una maniobra para dar la vuelta al feto y esquivar una cesárea / Casi la mitad resultaron exitosas y la mayoría derivaron en un alumbramiento vaginal

Partos realizados con cesárea.-EL MUNDO
Cuando el bebé viene de nalgas, sólo en los hospitales de Burgos y Salamanca se intenta un parto vaginal. En el resto de los centros públicos de Castilla y León se programa una cesárea. Para evitar esa intervención quirúrgica, varios equipos han ido implantando en los últimos años la versión cefálica externa, una maniobra que persigue ‘colocar’ al bebé para posibilitar un parto vaginal. Se realiza unas semanas antes de la fecha prevista de parto y el año pasado se practicó en 78 gestantes de Valladolid. De ellas, en 38 casos se consiguió voltear al feto en posición cefálica. Es decir, la tasa del éxito ronda el 50%, la habitual para esta maniobra.
Por hospitales, el Río Hortega practicó 43 versiones cefálicas en 2017, que es cuando comenzó con esta técnica en este complejo vallisoletano (en marzo realizó su primer giro). De ellas, 20 fueron exitosas y al resto se les acabó programando la cesárea. «Es decir, conseguimos que el feto se colocara en posición cefálica, que inicialmente es la más favorable para el parto», explica Rut Bernardo, responsable de la Unidad de Medicina Perinatal del Servicio de Ginecología. «Nuestra tasa de éxito es similar a la que obtienen otros hospitales que llevan más tiempo practicando la técnica, con lo cual estamos muy satisfechos con nuestros resultados», valora.
En el Clínico, donde se realizan las versiones desde hace unos años, otras 35 mujeres se sometieron a este procedimiento y el volteo se logró en 18 casos. De nuevo, en torno a la mitad.
En el hospital de Medina del Campo no se realiza esta práctica.
Someterse a una versión es una decisión voluntaria de la gestante. Y las que optan por intentar ese giro «son mujeres que desean un parto por vía vaginal y están motivadas para ello», puntualiza la ginecóloga del Río Hortega. «Es muy satisfactorio, tanto para ellas como para nosotros mismos, que hayan podido ver cumplido su deseo», apostilla.
De esas 38 mujeres a las que se consiguió girar el bebé, todas excepto tres (dos en el Clínico y una en el Río Hortega) tuvieron finalmente un alumbramiento vaginal. «Esto es importante, puesto que antes de que empezáramos a realizar la versión cefálica externa, a estas gestantes se les habría realizado una cesárea, con los riesgos, aunque escasos, que siempre conlleva una intervención quirúrgica», relata Bernardo.
Tanto es así que las versiones realizadas en los dos hospitales de la ciudad contribuyeron a disminuir la tasa de cesáreas. Ambos recortaron en más de dos puntos su proporción el año pasado. El Río Hortega paso del 23,5% en 2016 al 21,2% en 2017. Y en el Clínico, el 24,8%de los alumbramientos fueron mediante cesárea hace dos años, frente al 22,6% de 2017.
En Castilla y León, las versiones cefálicas se llevan a cabo también en los hospitales públicos de Burgos, León, Zamora y Salamanca.
Una baja tasa de cesáreas es un indicador de calidad asistencial porque está asociado a un buen control del embarazo y una correcta asistencia al parto. Sin embargo, son numerosos los factores que influyen, ya sean estructurales (personales o de infraestructura sanitaria, como disponer de una unidad de cuidados intensivos o pruebas diagnósticas) y específicas de cada caso, como partos prematuros o las complicaciones surgidas durante en cada alumbramiento concreto.
La OMS considera deseable que la tasa de cesáreas oscile entre el 10% y el 15%. Desde el hospital Clínico matizan que se trata de una pauta con carácter general pero advierten de que la tasa de cesáreas es «sólo un dato aislado» que por sí sólo no aporta mucha información. Habría que analizarlo en su contexto –sostienen– porque una tasa baja no implica necesariamente el escenario más deseable. Por ejemplo, argumentan, hay países en África con una tasa de cesáreas menor del 5% pero con una alta mortalidad materna, lo que indica que en algunos países «la tasa no es suficiente».
Para poder comparar unos centros con otros, añaden los responsables del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Clínico, es preciso conocer la distribución de la población atendida y analizar otros indicadores como la edad gestacional, los antecedentes obstétricos, el inicio del parto, la posición y el número de fetos, entre otras variables. Por eso resaltan otra conclusión menos conocida de la OMS, que en 2015 indicó que «debe hacerse todo lo posible para hacer cesáreas a todas las mujeres que lo necesiten, en vez de intentar llegar a una tasa determinada». Esta pauta, «curiosamente no ha tenido la misma difusión en ámbitos fuera de la obstetricia, como prensa, política y asociaciones sociales», indican. «Una cesárea de más puede ser dramática, pero quizá lo sea más una cesárea de menos», agregan.
Tanto el Clínico como el Río Hortega apuestan por mantener su sistema de trabajo, con el actual protocolo de indicaciones de cesáreas urgentes y programadas y la evaluación y mejora continua con sesiones clínicas conjuntas.
Desde el Clínico no contemplan nuevas medidas porque el objetivo «no es disminuir el porcentaje, sino aumentar la tasa de cesáreas adecuadas según el protocolo».
Mientras, desde el Río Hortega destacan que el descenso en el número de cesáreas es una tendencia desde 2015, cuando la Unidad de Medicina Perinatal comenzó su funcionamiento como tal, «un equipo cohesionado y multidisciplinar, formado por obstetras, anestesiólogos, neonatólogos, matronas y técnicos en cuidados auxiliares de enfermería». Su responsable destaca que «otro de los puntos fuertes» del servicio es la formación continuada del personal. «Actualmente nos encontramos revisando y actualizando los protocolos existentes, además de estar inmersos en un proyecto de humanización en la atención al parto y la cesárea», relata Rut Bernardo. «Creemos que la formación continua es fundamental en nuestros profesionales, y estamos realizando varias actividades relacionadas con la simulación en la atención de partos y situaciones obstétricas complejas», apostilla la ginecóloga del Río Hortega.