Diario de Valladolid

Urbanismo limitará las terrazas fijas en Valladolid

La nueva ordenanza que surja de la revisión en curso será más restrictiva con las estructuras fijas / Los hosteleros ven excesivo rigor en las sanciones y los vecinos afirman que hay mucha permisividad

Terrazas de dos establecimientos junto a la catedral.-E.M.

Terrazas de dos establecimientos junto a la catedral.-E.M.

Publicado por
Fernando Martín
Valladolid

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Las terrazas permanentes y semipermanentes instaladas por bares y restaurantes lo tendrán muy difícil con la ordenanza que ahora está en proceso de revisión y que el Ayuntamiento espera tener aprobada a finales de año. La idea del concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, es poner coto a este tipo de instalaciones en aceras y plazas por entender que suponen poco menos que «una privatización del espacio público» con una estructura que se mantiene en algún caso durante todo el año.

Con paneles acristalados algunas, con anclajes, soportes metálicos y veladores otras, el concejal, en aras a ese nuevo concepto de urbanismo que pretende impulsar, considera que muchas de estas terrazas tienen un impacto en el paisaje urbano que hay que evitar. Y lo hará de dos maneras. Urbanismo será más estricto en la concesión de permisos para este tipo de terrazas, que se adjudicarán -al menos esa es la idea- mediante concesión administrativa, como se hace con los quioscos. Esto supone que la adjudicación tendrá fecha de caducidad, con un tiempo estipulado, y que la tasa que se pagará será mayor de la que ahora abonan.

A las que ya existen, 41 según los últimos datos, se les dará un plazo de cinco años para que rentabilicen la inversión realizada y luego se decidirá si se mantienen, aunque Saravia tiene claro que serán «muy excepcionales». El objetivo, y está es la filosofía que se persigue con la nueva revisión de la ordenanza de terrazas, es, en palabras del concejal de Urbanismo, «buscar un equilibrio entre lo que se ocupa y el espacio que se requiere para el tránsito peatonal».

El de las terrazas y su ocupación del espacio público es un debate permanente, con independencia de quien esté al frente del Ayuntamiento. Ya fue una cuestión polémica con el anterior equipo de gobierno y también lo es con los que ahora dirigen la política municipal.

La que está en marcha ahora es la tercera revisión de la ordenanza desde 2011, prueba de la dificultad que entraña conciliar la ocupación del espacio público en aceras y plazas con el tránsito peatonal. Las terrazas se han disparado en los últimos años. Ahora son 1.017 las autorizadas, el doble que hace una década, y las peticiones no paran de crecer, lo que a su vez provoca un aumento de las quejas bien por ruidos o por excederse el titular en la ocupación del espacio que le corresponde. Cuando esto sucede el conflicto está servido.

Con un nuevo borrador de ordenanza listo, aunque la concejalía de Urbanismo todavía no lo ha hecho público, el Ayuntamiento abrió un plazo de presentación de sugerencias hasta el pasado día 8. Las presentadas por la Federación de Asociaciones de Vecinos Antonio Machado, por un lado, y por la Asociación Provincial de Hostelería, por otro, revelan el ejercicio de equilibrio que se requerirá para contentar a todos.

La federación vecinal reclama al Ayuntamiento una normativa más «coherente» con la preservación del espacio público y considera que hay excesiva permisividad con los incumplimientos. Como ejemplos, recuerdan que en muchos casos no se deja la anchura mínima de tres metros que se exige en las calles con terrazas instaladas y tampoco se respeta la distancia entre las mesas y sillas y el bordillo en zonas con aparcamiento en línea. Dicho de otra manera, las sillas están tan pegadas a los coches que habría que levantarse para que el conductor pueda entrar al vehículo.

La cuestión no es fácil. Hace ya años que se habla de marcar en el suelo el espacio que le corresponde a cada terraza para que no haya dudas y el titular ocupe el espacio que le corresponde, pero por el momento no se ha hecho, aunque desde Urbanismo están decididos a hacerlo. Con carácter experimental se marcarán las terrazas en los barrios de Delicias y Rondilla para ver el resultado, con la idea de extender la medida al resto de la ciudad.

Los hosteleros, por contra, se quejan del excesivo rigor por parte del Ayuntamiento a la hora de aplicar sanciones y reclaman, en el paquete de sugerencias presentado, más «comprensión» con las dificultades de un sector tan voluble como el de la hostelería.

Y piden también que en lugar de pagar una tasa anual, con independencia de si la terraza está puesta dos, tres o seis meses, se pague por el tiempo que esté operativa y se fije un abanico de cuotas desde una mensual a otra de carácter anual. Puestos pedir, plantean la ampliación del horario de apertura hasta la 1,30 a diario y a las 2,30 de la madrugada los fines de semana, algo que es muy posible que no guste a los vecinos. Ahora el concejal de Urbanismo deberá buscar el equilibrio.

AUTORIZADAS 1.017

Un número al alza. El año empezó con 1.107 autorizadas, 41 de ellas fijas o semipermanentes, de las que se han renovado hasta el momento alrededor de la mitad. A las existentes hay que sumar otras 28 nuevas solicitudes, la mayoría para terrazas que ya habían existido antes

Ingresos municipales. El pago de la tasa por la instalación de terrazas le reportó el pasado año al Ayuntamiento unos ingresos de 919.000 euros

Terrazas al otro lado de la calzada cuando la acera no lo permita

Hay establecimientos que juegan con desventaja al no disponer de sitio para poder instalar terraza. Pasa en aceras estrechas en las que sacar mesas y sillas a la calle supondría bloquear el paso de los peatones. Para estos casos la Asociación Provincial de Hostelería pide que se les permita poner la terraza al otro lado de la calzada. Esto supone un problema de logística para el personal al tener que llevar la consumición al otro lado de la calle, aunque los hosteleros consideran que se trata de casos aislados a los que es necesario atender para que estén en igualdad de condiciones que el resto. La publicidad está prohibida en las terrazas del casco histórico y aquí los hosteleros reclaman a Urbanismo más flexibilidad por entender que puede lucirse una marca comercial sin que por eso rompa con el entorno. Esta es otra de las peticiones para incluir en la nueva ordenanza.

Los comerciantes piden que no se obstaculice la visión de los escaparates

En ese equilibrio que se busca con la revisión de la ordenanza de terrazas, los comerciantes son también parte interesada y como tal ponen el énfasis, en las sugerencias presentadas por la Federación de Comercio y Servicios de Valladolid, Fecosva, en la necesidad de no obstaculizar el tránsito peatonal, la clientela de la que vive el comercio. Así, piden que se contemple «la accesibilidad permanente a los establecimientos comerciales» y la posibilidad de paso «y permanencia de los peatones por las aceras para poder ver los escaparates de los comercios». Plantean también que en las zonas y calles peatonales no se instalen terrazas hasta media hora después de terminar el horario de carga y descarga y que, «cuando sea posible», se estudien otras ubicaciones diferentes a la fachada. Piden que el espacio de la terraza se delimite con marcas en el suelo y que se controle el almacenamiento de mobiliario.

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