Los patios y lugares con la huella más histórica
El Ayuntamiento, a través de la visita, da a conocer el valor arquitectónico y patrimonial de lugares emblemáticos
El Palacio Real forma parte del recorrido por los patios históricos de Valadolid.-R. FERNÁNDEZ
Las rutas teatralizadas y visitas guiadas organizadas por el Ayuntamiento de Valladolid pretenden dar a conocer a autóctonos y visitantes el valor histórico, arquitectónico y patrimonial de la ciudad.
La visita de los domingos por los patios históricos de la ciudad es una de las más queridas y valoradas por los asistentes. En ella, se hace un recorrido a lugares emblemáticos en los que hace siglos se desarrollaba parte del día a día de la sociedad. En el siglo XVI, Valladolid tenía documentada más de 300 palacios. Actualmente, se recorren los patios de monasterios o palacios que aún quedan vigentes.
Jorge Febrero es el guía turístico que se encarga de convertir la visita en toda una experiencia. Lleva «20 años trabajando como guía y cuatro en Valladolid», reconoce. Es «licenciado en Historia del Arte y Turismo» y destaca la corriente de investigación que siguió durante su formación complementaria y que le otorga un valor añadido: «visita guiada a través de las sensaciones».
El Palacio de Pimentel, lugar de nacimiento de Felipe II, ejemplo de arquitectura palaciega y actual Diputación Provincial de Valladolid, es el punto de salida y primer lugar emblemático del recorrido.
La visita continúa por el antiguo colegio de San Gregorio, actual sede del Museo Nacional de Escultura. Hace siglos, iban las élites del momento, como Fray Bartolomé de las casas, precursor de los derechos humanos.
En el Palacio Real se puede apreciar la última fase del Renacimiento, con un patio empedrado de canto blanco y oscuro, con diseños geométricos y poco recargado. El pozo se ubica en el centro, como en el resto de los edificios civiles de la ciudad.
En un momento de enriquecimiento de la familia de banqueros, se construyó el palacio de Fabio Neli, que conserva la tendencia de canto rodado de esos años y rompe con la costumbre de la arquitectura italiana de dejar abiertos los cuatro lados del patio. La visita continúa por el Patio Herreriano, que también da nombre al museo, y representa el estilo clásico de Juan de Herrera.
La anécdota de los monjes de clausura de la iglesia de San Benito, que únicamente salieron dos veces, una para apagar el incendio de la ciudad y otra para defender sus intereses comerciales con el vino, también está presente en esta visita por los patios históricos de la ciudad.
Un recorrido que termina en la primera plaza rectangular de España, la Plaza Mayor, y en el patio más antiguo de la ciudad, el de las Francesas, con ese histórico suelo empedrado y con huesos de cordero.
La experiencia, la formación y la profesionalidad de Jorge Febrero se sintió entre los más de 20 visitantes que llegaron de Guadalajara, Móstoles y Madrid capital para disfrutar de la visita. Muchos de ellos reconocieron durante la ruta el «talento» de un guía que divulga cultura en esta ruta por los patios históricos de Valladolid.