Tres años de cárcel por estafa para el administrador de Just Fly
Alberto Quiroga deberá indemnizar a los más de setenta afectados con 49.348,42 euros

Alberto Quiroga (Izquierda)-J.M. LOSTAU
Cuatro años después de que Alberto Quiroga estafara por un importe de 40.100 euros a 70 personas a las que vendió billetes de avión entre la primavera y el verano de 2014 para volar desde el aeropuerto de Villanubla a otras ciudades españolas y europeas, pero cuyos vuelos no se efectuaron al final.
Además, deberá asumir el pago de las costas y el abono, con responsabilidad civil de la Compañía Aeronáutica Europea, de las indemnizaciones correspondientes a los perjudicados, 49.348,42 euros.
El Juzgado de los penal número 2 de Valladolid refleja en la sentencia la condena a tres años de prisión por una «estafa en su modalidad continuada» al ofrecer vuelos a una docena de agencias de viaje y varios usuarios particulares que, una vez pagados, canceló.
Según la sentencia, a la que ha tenido acceso este diario, Quiroga creó en marzo de 2014 la sociedad limitada Compañía Aeronáutica Europea, cuyo nombre comercial era ‘Just Fly’. A pesar de que no figurara en el Registro de Turismo de Castilla y León, sino en el de la Comunidad de Madrid, «alquiló una oficina en la Plaza del Rosarillo nº 2 de Valladolid»
Así, Quiroga aparentó que su compañía gozaba de una «solidez empresarial de la que carecía» ante los medios de comunicación y el Ayuntamiento de Valladolid. «El acusado disponía de folletos informativos de los productos que ofertaba, resaltando que contaba con personal altamente cualificado y amplia experiencia en el sector, así como de aeronaves arrendadas en exclusiva», un Fokker 100 con 109 plazas y un Embraer 120, de 30 plazas, explica la magistrada.
De todos los vuelos ofertados por Just Fly, solo cinco salieron, aunque con retrasos «con retrasos considerables en todos los casos» o incluso desplazamientos hasta el aeroupuerto madrileño de Barajas. «Hubo infinidad de cancelaciones de vuelos ofertados, la mayoría con menos de 24 horas de antelación», establece la sentencia. De hecho, uno de los aviones llegó a Mallorca, pero luego no hizo el viaje de vuelta a Valladolid.
Además, la jueza concluye que Quiroga dio «instrucciones a los empleados para que ocultasen dicha información a las agencias de viajes hasta el último momento, y con los billetes ya pagados por los usuarios, que en su mayoría no han recuperado el dinero».
«Tal actuación comercial provocó un indudable perjuicio para los adquirientes del servicio ofertado, que no han recibido el dinero, dado que el acusado ya no contestaba ni siquiera a sus llamadas», asevera la sentencia.
El condenado aseguró en el juicio que la compañía fue creada por sus padres en 2009 y que él solo la administró desde 2014.
Según su versión de los hechos, Quiroga contrató vuelos chárter con cinco compañías áereas, aunqu si los vuelos no se llenaban, los pasajeros eran trasportados a Madrid y de allí al destino final. Aseguró que contrató los servicios de asistencia en tierra con la compañía Elite, aunque cuando se enteró de que la firma «debía mucho dinero a Iberia y había tenido problemas en Portugal» –datos de los que no aportó documentación alguna– canceló el vuelo del 4 de julio a Ibiza y no pudo encontrar a otra que realizara dichos servicios a tiempo.
Alberto Quiroga carecía de la «amplia experiencia en el sector» de la que presumía, dado que había sido piloto y director general de líneas aéreas. Los agentes del Cuerpo Nacional de Policía que participaron en la investigación aseguraron que las condiciones reflejadas en los folletos «no eran ciertas» puesto que tampoco «contaba con personal cualificado y las aeronaes no eran en exclusiva». Añadieron que el condenado ya habia sido detenido anteriormente por hemos similares.
«Una vez cancelados todos los vuelos a finales de junio, continuó con su actitud engañosa, vendiendo billetes a principios del mes de julio, aun cuando era plenamente consciente de que no iban a llevarse a cabo», sostiene la sentencia.