Diario de Valladolid

El creador de Pingus expande su imperio a Jerez

El gran enólogo danés, Peter Sisseck, y Carlos del Río, socio de Hacienda Monasterio y Montecastro, adquieren 470 botas de fino, la bodega Juan Piñero, y diez hectáreas de palomino en los pagos históricos Balbaína y Macharmudo

Peter Sisseck entre Carlos del Río y Ángel Zamorano, fundador de la bodega en 1974, el pasado noviembre.-D.V.

Peter Sisseck entre Carlos del Río y Ángel Zamorano, fundador de la bodega en 1974, el pasado noviembre.-D.V.

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MAR TORRES / VALLADOLID
Valladolid

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El enólogo danés afincado en la Ribera del Duero vallisoletana, Peter Sisseck, tiende puentes con el sur y compra bodega en Jerez de la Frontera (Cádiz). El creador de Pingus hará realidad una inquietud con la ‘convivía’ desde hace tiempo: elaborar un vino en el marco de Jerez, «uno de los más históricos de España y también de los vinos únicos del mundo por el sistema de crianza en soleras y criaderas», según el enólogo.

Tras diez años de búsqueda Sisseck, en sociedad al 50% con Carlos del Río González–Gordon (socio de Hacienda Monasterio y Montecastro, en la DORibera del Duero), adquirió el pasado mes de noviembre la bodega de Juan Piñero (fino Camborio). La nueva sociedad ya tiene nombre: Bodega y Viñedos Balbaínas.

El técnico se aleja así de la búsqueda de los blancos de godello berciano y gallego para asociar su apellido al palomino de la DO Jerez–Xérès–Sherry, una zona de producción vitivinícola en la que «desde hace 200 años las parcelas de viñedo están clasificadas».

Por eso mismo, Sisseck y Del Río han adquirido también viñas «de entre 35 y 40 años, en suelo muy bueno», –calizo o albariza– en dos de los pagos históricos de Jerez: ocho hectáreas en el de Balbaína (a 92 metros de altitud) y dos en Macharmudo Alto, «por debajo de las parcelas de Domecq», comenta.

Hay que señalar que lo más importante de la compra de la bodega jerezana es la adquisición de la solera, la fila de botas que asienta sobre el suelo, que posee el vino con más tiempo de crianza. «Encontré una solera muy buena de 150 botas hecha por Ángel Zamorano en los años 40, que fue vendida y mejorada por el antiguo propietario de la bodega a Juan Piñero, que todavía se puede mejorar más», comenta. Zamorano era almacenista, fundó la bodega en 1974 y la vendió en 2006 a Piñero.

El lote adquirido se compone de «470, cerca de 500 botas, de las que 150 forman la solera, y el resto primera y segunda criadera». «Juan Piñero tenía las 65 botas de selección que vamos a mantener, y vamos a aumentar las criaderas», señala.

«No pretendo ir a Jerez y ponerme a hacer. Es un marco nuevo y tengo que aprender», asegura el técnico y afirma que el casco bodeguero –el inmueble– «es una bodega fantástica que cría flor muy, muy bien».

De momento, y mientras ‘aprende’, Peter Sisseck descarta la utilización de la marca Camborio con la que se etiquetaba el fino de Juan Piñero y reconoce que ni tienen marcas propias, ni cuándo sacarán el primer vino. «Es posible que hagamos una pequeña selección de botas tras el verano para sacar algo, unas botellas en rama, sin filtrar», indica, y comenta que «se pueden hacer falsas sacas porque hay que mover el vino constantemente», por eso «se podría hacer esta saca en otoño, algo simbólico, aunque no sería 100% el vino del futuro».

Sisseck llegó a principios de los años 90 a la Ribera del Duero vallisoletana para encargarse de la elaboración de los tintos de Hacienda Monasterio. Años después puso en marcha un proyecto personal:Dominio de Pingus, con sede junto al puente sobre el Duero en Quintanilla de Onésimo (Valladolid). De la primera cosecha, la de 1995 y alabada por el crítico Robert Parker, salieron poco más de 300 botellas que se exportaron a Estados Unidos. De la última cosecha saldrán «de 7.000 a 8.000 botellas de Pingus, 100.000 de Flor de Pingus y 300.000 de Psi». Además, desde 2010 firma los vinos de Château Rocheyron (Saint Emilion, Francia).

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