Ribera de Duero impulsa nuevos viñedos con mil hectáreas más
La autorización de la Consejería de Agricultura responde a una solicitud del Consejo Regulador de la DO para aprovechar la «oportunidad» de una «tendencia de crecimiento al alza» del mercado
Imagen de archivo del viñedo de la DO Ribera de Duero ubicado en el municipio de Peñafiel.-EL MUNDO
Ribera de Duero figura como un referente en el panorama vitícola español con un listón alto de calidad que se consolida día a día. Prueba de ello es la apuesta de la denominación de origen por continuar creciendo, a nivel cualitativo y cuantitativo, con casi mil hectáreas para nuevos viñedos.
La Consejería de Agricultura y Ganadería autorizó, según recoge una resolución publicada ayer en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl), 950 hectáreas para la comarca vitícola, dando luz verde así a una petición que, por tercer año consecutivo, formuló de manera unánime el mundo agrario. «Hace dos años, a partir de la entrada en vigor de la nueva normativa, solicitamos 314 hectáreas; mientras que el año pasado, elevamos la demanda a 500», explicó a este rotativo el presidente de su Consejo Regulador, Enrique Pascual.
El responsable de la DO matizó que en esta ocasión duplican su apuesta, o la triplican si se compara con la del primer año, con el objetivo de «mantener un crecimiento sostenible de la producción».
La limitación de 950 hectáreas para las nuevas plantaciones en el ámbito territorial de Ribera de Duero responde entonces a la recomendación presentada por su Consejo Regulador y acordada por unanimidad «de todos los factores implicados, es decir, las organizaciones agrarias y demás entidades representativas del sector», matizó el presidente.
«Consideramos conveniente esta ampliación en función de las posibilidades. Hay una tendencia de crecimiento al alza y no podemos perder la oportunidad, sin perjudicar en ningún caso al funcionamiento de la denominación de origen», concretó Pascual, garantizando «beneficios» al tratarse de una «superficie adecuada» en base a la evolución del mercado nacional del vino.
La recomendación presentada el pasado 30 de octubre de 2017 por iniciativa propia, para acotar los nuevos viñedos de esta comarca, incluía un estudio justificativo así como documentos de apoyo. Un respaldo recibido de las asociaciones de viticultores Ribera de Duero y la empresarial de bodegas acogidas a la DOP (Asebor), junto a las organizaciones profesionales de Asaja Burgos, Alianza UPA-COAG y la Unión Regional de Cooperativas de Castilla y León (Urcacyl).
El informe adjunto avalaba, como recoge la resolución publicada en el Bocyl, la compatibilidad de la limitación con «una expansión ordenada de las plantaciones de viñedo» así como con la continuidad del crecimiento en ventas «sin generar fuertes oscilaciones de los precios», teniendo en consideración la calidad de los caldos para poder así «evitar posibles riesgos de la oferta excesiva de vino».
Para demostrar esta garantía, el estudio añadía la evolución del ratio entre las existencias y las salidas de vinos, en el período 2008-2016. Este índice alcanzó, según apunta, «una media de 2,61». En la misma línea, se valoró un incremento anual, en el mismo periodo, de un 3,2% en la entrega de contraetiquetas «debido a la subida de ventas tanto a nivel nacional como en las importaciones».
Las 950 nuevas hectáreas se comenzarán a plantar durante el próximo año, por lo que empezarían a producir a partir de 2020. Esto supondrá, como insistió Pascual, un «incremento sostenible de la producción» de Ribera de Duero.
Contra la resolución publicada ayer en el Bocyl, que no agota vía administrativa, podrá interponerse recurso de alzada ante la Consejería de Agricultura y Ganadería, en el plazo máximo de un mes.
El régimen de autorizaciones para la plantación de viñedos entró en vigor el 1 de enero de 2016, en sustitución al antiguo sistema de derechos para dar continuidad a un crecimiento controlado del potencial de producción.