Un testigo vio a Sara «retraída» y «poco activa» días antes del crimen

Dos amigos del acusado sostienen que la menor no tenía hematomas en las semanas previas

Roberto H.H., presunto culpable de la muerte de Sara, a la salida de un registro al domicilio de Cardenal Torquemada.-LA 8

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Íñigo Arrúe
Valladolid

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Fueron testimonios de dos testigos propuestos por la defensa de Roberto H.H., el acusado de la muerte de la pequeña Sara el pasado 3 de agosto en su domicilio de Rondilla, pero la testifical acabó siendo, paradójicamente, aparentemente favorable a los intereses de la acusación, ya que un testigo aseguró que siete días antes del crimen, a finales de julio de 2017, vio a la niña «retraída» y «menos activa» de lo que era habitual, aunque también aseguró que no percibió en ella señales de malos tratos.

Así lo interpretó, al menos, Rosario Achucarro, abogada de la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos (Adavasymt), quién aseguró al término de la testifical que esta declaración fue «bastante interesante» para la resolución del procedimiento.

Se refería a la que prestó ayer ante la titular del Juzgado de Instrucción 6, –órgano que investiga el homicidio– el novio de una prima de la víctima Sara, es decir, la pareja de la sobrina de Davinia M.G., la madre de la menor de 4 años fallecida tras ser sometida a presuntos abusos sexuales y maltratos.

En la versión que ayer ofreció a la juez, este joven relató cómo unos siete días antes de que muriera la niña se citó con el principal sospechoso en un «descampado» para que Roberto H.H., con conocimientos de mecánica, le hiciera unos arreglos a su coche.

El declarante aseguró que en esta cita no percibió ningún hematoma en la niña, aunque sí dejó claro que Sara estaba «retraída y menos activa». Una circunstancia, dijo, que achacó a que el padre biológico se marchó a Londres tres meses antes al separarse de Davinia, y en ningún caso a episodios de «malos tratos o agresiones» hacia la pequeña. Del mismo modo, el otro declarante, amigo de Roberto H.H., coincidió en que no vio señales ni marcas en el cuerpo de Sara cuando coincidió con el presunto homicida en otra fecha del mes de julio.

Barbacoa

El amigo de Roberto también explicó que asistió a una barbacoa con éste, su novia y la también detenida Davinia M.G, y nada le llamó la atención porque las relaciones entre éstos y las dos hijas de ella, Sara, de 4 años, y la hermana mayor de 12 años eran absolutamente normales y afables, según informó Europa Press.

A la vista de estos testimonios, la también abogada de Adavasymt, Isabel Palomino, que ejerce la acusación particular en nombre del padre biológico de la niña, calificó de «significativo» que la menor no presentara señales o marcas días antes de su muerte. «Nos interesaba saber si tenía hematomas, ya que, tras la autopsia, sí han aparecido», recalcó Palomino.

José Antonio Calvo, letrado de la asociación Clara Campoamor, que ejerce la acusación popular, extrajo una conclusión diferente de las declaraciones. A su juicio, que los testigos manifestaran que no vieron marcas en la niña días antes de su fallecimiento, no es más que una percepción sobre una menor a la que vieron vestida y desde luego no auscultaron.

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Para Calvo lo que tiene peso es que el pediatra del hospital Campo Grande le detectó lesiones ya el 11 de julio y también están reflejadas en la autopsia. «Lo que se desprende es que los testigos no vieron las lesiones. Pero solo aparentemente, lo cual no significa que no las tuviera. Habrá que analizar del conjunto de todo cuando se producen las lesiones», insistió. El resultado de la autopsia, conocido, hace una semana, revela que la niña Sara presentaba signos de abusos recientes y hematomas antiguos.