Diario de Valladolid

Marea en defensa de la Sanidad «pública»

Miles de personas de todas las provincias se reúnen en Valladolid para mostrar su rechazo por los recortes en los centros de salud y hospitales públicos / «Esta es la expresión de un movimiento organizado que dice ‘basta ya’»

Una de las pancartas en contra de los recortes, seguida por miles de personas.-J.M. LOSTAU

Una de las pancartas en contra de los recortes, seguida por miles de personas.-J.M. LOSTAU

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Alba Camazón

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El color blanco inunda La Plaza Mayor de Valladolid: gente con batas blancas como las de los profesionales sanitarios, globos, camisetas y bufandas. Y claro, consignas de protesta sobre el blanco de las pancartas y carteles que muestran el descontento de miles de personas en contra de la gestión de la Junta de Castilla y León, los recortes en la Sanidad pública y la privatización del sistema sanitario.

‘Nos duele la Sanidad’ es el lema de esta movilización que ha conseguido atraer a 67 autobuses entre las plataformas y el sindicato Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF).

Los organizadores del evento han logrado reunir a más de 50.000 manifestantes según los datos que manejan ellos y que son corroborados por la Policía Municipal. Los datos que maneja la Policía Nacional son bastante más bajos, 6.500 personas. Las imágenes muestran una convocatoria tan multitudinaria como no se producían desde hace años en la ciudad.

Valladolid se convierte en el seno de toda una comunidad que se levanta de la cama un sábado, antes incluso de que amanezca, para recorrer casi 300 kilómetros y mostrar su disconformidad con la situación de la Sanidad pública. Los más madrugadores de todos son los abulenses del Valle del Tiétar. Algunos han cogido el autobús facilitado por las Plataformas en Defensa de la Sanidad Pública a las 6.30 de la mañana. Y todo para llegar a Valladolid a las 11.30 y protestar por el sistema sanitario de la comarca.

Esther es una de las manifestantes del Valle del Tiétar y se considera paciente «porque padezco y tengo mucha paciencia», comenta entre risas. Ella explica que la Sierra de Gredos es una frontera natural dentro de la provincia de Ávila. «Un obstáculo terrible», enfatiza por detrás un manifestante que escucha la conversación.

Esther reitera la importancia de tener un hospital más cerca que ahora, «porque si vives en pueblos como Candeleda y sufres un ictus o un infarto, tienes muchas más posibilidades de quedarte por el camino que si vives en la capital».

Esta manifestante detalla cómo funciona el tratamiento de pacientes oncológicos: «Como en Ávila no hay un acelerador lineal, la ambulancia va pueblo por pueblo recogiendo a los pacientes y les lleva los hospitales de Salamanca o Madrid. El consejero dice que no es ‘rentable’ tener este aparato de radioterapia».

Desde El Bierzo también llegan cientos de personas, en nueve autobuses organizados por la marea blanca, además de los coches particulares. Ángela agradece la ausencia de niebla en la carretera y el sol que inunda el cielo vallisoletano. «Venimos para quejarnos de la situación en la que el PP mantiene a la Sanidad, con una lista de espera dramática y un sistema que funciona peor que antes de los recortes», asegura esta ciudadana.

Ángela, rodeada de otros manifestantes leoneses, explica las consecuencias de la privatización, otra de las grandes quejas de las plataformas: «Cuando se destinan fondos públicos a centros privados, se destruye la Sanidad pública. Pedimos servicios necesarios como radioterapia, como nos prometió Herrera en 2007 y que aún no ha cumplido».

Entre silbatos, y megáfonos, se escucha a un grupo de personas gritar: «La sanidad rural, merece un trato igual». Los municipios de Castilla y León han sido quizá los que más han podido notar los recortes en Sanidad. «Antes había consultas dos veces a la semana. Ahora hay una cada quince días», explica Valentina, de la comarca burgalesa de Villadiego.

Su centro de salud presta servicio a 80 municipios. «Ya no tenemos un médico en Urgencias y nos toca ir hasta Burgos. La situación es crítica», explica esta manifestante. Alfonso, también de Villadiego, explica que él tuvo hace años un accidente de moto y tuvo que esperar en la carretera durante 40 minutos a los servicios del centro de Villadiego. «Si hubiera tenido que esperar a que lleguen desde la capital, quizá no me hubiera recuperado», afirma.

Otro de los males de Castilla y León es una despoblación cada vez más acentuada. «Con recortes en servicios como la Sanidad, es normal que la gente se vaya de los pueblos», explica Ernesto, que viene desde Vega de Magaz, a 13 kilómetros de Astorga.

Se escuchan más consignas dirigidas al consejero como «Váyase señor Aguado, que su cuento se ha acabado». La marea va avanzando, entre indignación y entusiasmo, por la Calle de Santiago y el Paseo de Zorrilla.

Araceli, matrona en Segovia, critica, como muchos otros manifestantes de todas las provincias, la ausencia de sustituir los profesionales sanitarios que cogen una baja por enfermedad o maternidad.

Clara (nombre ficticio), enfermera en un hospital de Valladolid, explica la intención de esta multitudinaria manifestación: «Queremos que dejen de recortar y de contar mentiras». De esta manera, Clara especifica: «Hay dinero para temas como productividades, pero no lo hay para otros asuntos».

La profesional sanitaria resume los dos principales engranajes de la «rueda» de la Sanidad: «El usuario a veces no hace un muy buen uso del sistema, pero los responsables tienen que saber qué es lo que están gestionando».

Los organizadores, con un chaleco reflectante, van colocando a los primeros manifestantes que llegan al destino final de la concentración: la Consejería de Sanidad. Una vez allí, frente al antiguo Hospital Militar, las pancartas se sitúan cerca del escenario en el que los portavoces de las diferentes plataformas leerán el manifiesto. Algunos ciudadanos se sientan, con la pancarta encima de las piernas, para no tapar a los que llegan después.

El manifiesto repasa las exigencias de los colectivos: acabar con los recortes, reducir las listas de espera quirúrgicas y diagnósticas, eliminar los conciertos con la Sanidad privada, entre otros.

Las rejas que protegen a la Consejería de Sanidad van, poco a poco, llenándose de carteles en contra de los recortes y con uas tijeras dibujadas, adornándolas.

Uno de los portavoces de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública de Valladolid, Luis Ocampo, muestra su satisfacción con la convocatoria: «Esta es la expresión de un movimiento social muy organizado que dice ‘basta ya’».

Las exigencias locales y comarcales son diferentes, aunque todos están de acuerdo en un principio: «La Sanidad debe ser pública, universal y gratuita».

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