Cáritas advierte del incremento de personas con empleos precarios

La organización acompaña en 2016 a más de 56.000 personas, con 31,1 millones invertidos, que repercutió en más de 100.000 beneficiarios

El presidente autonómico de Cáritas, Antonio Jesús Martín de Lera (I), y el obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, presentan la Memoria Regional 2016 de la organización en la que da cuenta de la actividades de las 11 sedes diocesanas de la entidad-ICAL

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ICAL

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Cáritas Autonómica de Castilla y León advirtió hoy del incremento de personas que con empleos precarios de 500 euros no llegan a fin de mes. Así lo denunció hoy el presidente de la organización, Antonio Jesús Martín de Lera, quien reconoció que las cifras macroeconómicas indican una mejoría y una salida de la crisis, pero lamentó que esa situación no se ha trasladado a personas que “ya no reciben ayudas o subsidios”.

“Estas personas, al estar trabajando en precario, no figuran en la lista de desempleo del Ecyl. Y no hace falta ser muy listo para saber que con ese sueldo una familia no vive dignamente”, insistió, para añadir que la mayor parte de ellos requiere ayuda por “pobreza energética”. De hecho, habló del “empobrecimiento de la pobreza”, constatado por Cáritas, que se traduce en que las condiciones de vida de las personas que la organización atiende son de “extrema vulnerabilidad y les convierte en más pobres de lo que eran”.

Al respecto, Martín de Lera manifestó que la pobreza “se ha hecho más extensa, intensa y crónica” y, aunque se ha conseguido estabilizar en cierta medida, “sin embargo la intensidad y cronicidad no se debilita”. Lo denunció, junto al obispo auxiliar de la Diócesis de Valladolid, Luis Argüello, durante la presentación de la Memoria Anual de Cáritas en la Comunidad en 2016, un ejercicio en el que las 11 oficinas repartidas por la Comunidad -una por diócesis- y la red de 349 Cáritas parroquiales destinaron 31,1 millones de euros (un 1,3 por ciento más) para “acompañar” a 56.000 personas, cuyas intervenciones han repercutido en más de 100.000 beneficiarios, principalmente familias y de nacionalidad española.

Martín de Lera subrayó la labor de los 5.361 voluntarios con los que la asociación, vinculada a la Iglesia, cuenta en Castilla y León, un 3,2 por ciento más que un año antes. También desgranó los 31,1 millones de euros invertidos, tanto en procedencia como en destino. Así, 21,3 millones llegan desde aportaciones privadas, de los que 6,7 millones corresponden a socios y donantes, 3,7 a subscriptores y 2,9 millones a fondos propios, entre otros. Mientras, 9,7 millones provienen de recursos públicos, de los que la Junta aporta la mayor parte, con casi seis millones.

En cuanto al destino, los capítulos a los Cáritas destina el mayor volumen, como en otras memorias, es a los mayores (10 millones), “que necesitan cariño y atención”, según destacó Martín de Lera; le siguen los servicios de acogida y asistencia (5,3 millones), que “es la puerta de entrada a la organización” y que en 2016 sirvió para contar por primera vez con 33.489 participantes -pero que repercutió en 66.844 beneficiados-.

A continuación se encuentra el empleo y la economía social (3,8 millones), otro “pilar básico” para Cáritas, que significó la inserción laboral el pasado año de 2.100 personas, si bien la mayor parte, dijo el presidente, en trabajos temporales. Su perfil suele ser el de empleados del hogar, limpieza y restauración y hostelería. “Estamos en una Comunidad en la que no se crea empleo y el que se crea es difícil hacerlo, es precario y estacional”, espetó Martín de Lera, para añadir que muchas de estas personas “se quedaron apartados en la cuneta durante la crisis y ahora es complicado salir por falta de empleo”.

Otros 2,8 millones se dedicaron a personas sin hogar, con ayuda a 7.225 personas en una decena de proyectos; 2,2 millones a personas con adicciones (236 participantes); y 1,4 millones a la infancia, con la atención a casi 3.500 niños y adolescentes. “Apostar por los niños es hacerlo por el futuro”, deslizó.

A pesar del incremento de fondos, expresó que la “austeridad” es una de las señas de identidad del trabajo de Cáritas, para cuya puesta en marcha cuenta con la labor de 692 personas contratadas, un número que se mantiene casi constante en los últimos años y a los que agradeció “su entrega y compromiso”.

Esperanza

Por último, el presidente de Cáritas Autonómica apeló a la “esperanza” para salir de esta situación, “porque para un cristiano siempre hay salida”, argumentó. Y recordó las palabras del papa Francisco en las que señaló que la sociedad actual vive en una “economía que mata”.

Por eso, apostó por el empleo y la economía social con mayor inversión e iniciativas que permitan crear puestos de trabajo por parte de las empresas. “Es la fórmula para que no haya exclusión social”, determinó.

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