Diario de Valladolid

Quiñones prevé «una campaña difícil» por la sequía y el calor

Entre los meses enero y mayo ha habido 1.492 incendios forestales en la Comunidad

Incendio forestal registrado hace unos días en El Hornillo (Ávila).-ATBRIF

Incendio forestal registrado hace unos días en El Hornillo (Ávila).-ATBRIF

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SARA MARTÍN / VALLLADOLID
Valladolid

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Las perspectivas en cuanto a incendios en Castilla y León de cara al verano no son buenas, según apuntaba ayer el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones. Como consecuencia de la gran escasez de precipitaciones durante lo que va de año, a lo que hay que añadir además unas temperaturas especialmente altas, registradas sobre todo en el mes de abril, y una humedad relativa muy baja, se prevé «una campaña difícil» en el periodo estival.

Entre los meses de enero y mayo de este año se han producido un elevado número de incendios forestales, en total, durante estos primeros meses, se han registrado 1.492 siniestros. De ellos, el 55% fueron considerados conatos al cubrir un espacio menor a una hectárea. La zona afectada por estas catátrofes comprende 2.025 hectáreas arboladas quemadas y 10.555 hectáreas de superficie forestal calcinadas.

A pesar de que este año hay menor cantidad de pasto y restos de cosechas, el matorral y el arbolado tienen un contenido en humedad muy bajo. Este mismo problema se da en los suelos, embalses y charcas, que cuentan con una reserva hídrica muy mermada. Teniendo en cuenta todas estas condiciones, en cuanto comience el calor propio del verano, si continúa sin llover, la vegetación arderá con fácilidad.

Según las previsiones de la Consejería, la situación no invita al optimismo ya que, pese a que previsiblemente 2 de cada 3 incendios queden en conatos, los días en los que las condiciones meteorológicas sean más adversas o con mayor incidencia de la siniestralidad, los pocos fuegos que tengan lugar serán los responsables de la mayor parte de la pérdidas de masa arbolada. Es posible además que varios incendios de gran magnitud se acumulen en los días de mayor riesgo meteorológico.

Aunque el año ha venido marcado por unas condiciones climatológicas excepcionales, con las altas temperaturas y la falta de lluvia, se trata de una situación periódica que suele darse en Castilla y León cada tres años. Con anterioridad, ésta combinación de circunstancias se dio también en los años 2000, 2005, 2008, 2009 y 2012. La tendencia, que se caracteriza por la alternacia de años secos con años húmedos en los que el número de fuegos es inferior, muestra dos picos de incendios: el habitual, de julio a septiembre, y otro que se produce entre el 15 de febrero y el 15 de abril.

Teniendo en cuenta las condiciones de sequía actuales, el consejero insistió en la necesidad de que la población extreme las precauciones de cara a los meses venideros. Suárez-Quiñones recordó que la Comunidad ya se encuentra en peligro medio, que pasará a alto a partir del 1 de julio y hasta el 30 de septiembre, por lo que los cuidados resultan fundamentales en cuestiones de prevención.

Las recomendaciones a tener en cuenta para la época de peligro alto pasan por prestar la máxima atención durante la cosecha del cereal, especialmente en los días con temperaturas por encima de 30ºC y rachas de viento superiores a los 30 km/h, mantener las precauciones necesarias en caso de usar en el campo herramientas que puedan generar chispas, como radiales o soldadoras,o la prohibición de hacer hogueras fuera de los lugares autorizados para ello.

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