PRIMARIAS DEL PSOE
La militancia cuestiona a los ‘barones’
Sánchez se impone de forma contundente en Castilla y León con Valladolid como mayor baluarte y su victoria desautoriza a los aparatos, salvo Valladolid y Burgos / Puente emerge tras el triunfo del ex secretario, que deja muy tocado a Carlos Martínez
Pedro Sánchez celebra su victoria en Ferraz, con Óscar Puente justo detrás-JAVIER BARBANCHO
Incontestable, sin paliativos, contundente... Cualquiera de estos adjetivos, y otros similares, sirven para calificar el inapelable triunfo de Pedro Sánchez ante Susana Díaz en Castilla yLeón.
Calificativos a los que hay que sumarles otros dos más, que sobresalen sobre el resto: cuestionados y desautorizados. Así es como quedan la mayor parte de los ‘barones’ provinciales del socialismo castellano y leonés ante la militancia, excepción hecha de las provincias de Valladolid y Burgos que siempre dieron su apoyo al ex secretario federales.
La contundente victoria de Pedro Sánchez ante la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, evidencia la falta de sintonía de los afiliados del Partido Socialista en la Comunidad frente al aparato y a los líderes provinciales.
Desintonía que se demuestra a la hora de comparar el resultado de avales que registraron ambos candidatos en Castilla y León y el número de apoyos que recibieron ayer por parte de una militancia que votó masivamente, como refleja la espectacular participación del 83,7%.
Sánchez ya ganó en avales el pasado 4 de mayo, pero la diferencia fue de apenas 300 firmas más que Susana Díaz. El resultado del voto directo de los militantes hace que esa distancia se cuadruplique hasta los 1.400 apoyos ‘sanchistas’ más que ‘susanistas’. Es la demostración más palpable que todo lo que el aparato presionó para rubricar avales no sirvió de nada ayer, cuando del voto directo y secreto del militante se trata. Ahí desaparece el aparato provincial, a quien ahora los afiliados ningunea y deja en entredicho.
El ejemplo más claro es de León. El vuelco ‘sanchista’ en la provincia leonesa es espectacular. De perder por 300 avales, a ganar a la presidenta de Andalucía por esa misma diferencia en las urnas.
El caso de León es el paradigma más claro de cómo el aparato del partido del secretario provincial, Tino Rodríguez, está muy lejos de conocer qué es lo que quiere la militancia. Un aparato que en León funcionó a favor de Díaz desde todos los frentes. Con Tino Rodríguez en la provincial; su enemigo, pero aliado en en este caso, José Antonio Díez desde la agrupación de la capital leonesa; a los que hay que sumar la figura del ex presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. A los tres los desautoriza ahora la militancia.
Tino Rodríguez, con un partido ya de por sí dividido, ve cómo ni siquiera sumando a su enemigo José Antonio Díez es capaz de lograr el triunfo para Susana Díaz. El caso de Zapatero es el paradigma claro de cómo un líder nacional es cuestionado por los militantes y ni siquiera es capaz de hacer que la máxima dirigente andaluza gane en su tierra de León.
El análisis del León nace de un partido dividido, que Tino Rodríguez no controla. Como sucede también en Salamanca con Fernando Pablos, Zamora con Antonio Plaza y Segovia con Juan Luis Gordo. No así en Palencia y Soria.
En el PSOE palentino Miriam Andrés y el ex secretario autonómico, Julio Villarrubia, controlan a la militancia. O eso creían porque las primarias les dejan muy tocados frente a una figura que llega con fuerza, la ‘sanchista’ diputada nacional Luz Martínez Seijo. La secretaria provincial palentina y Villarrubia ven cómo Pedro Sánchez da la vuelta a los avales y se lleva el triunfo de una militancia que, parece claro, en Palencia no entiende ni comparte los postulados de Andrés y Villarrubia.
Pero, sin duda, uno de los peor parados y que más tocado deja el contundente triunfo de Sánchez es el alcalde y secretario provincial del PSOE de Soria, Carlos Martínez, que es incapaz de controlar siquiera la militancia en su pequeña provincia. Martínez era uno de los baluartes de Susana Díaz y su derrota en Soria le deja muy cuestionado ante su militancia, a la vez que hace que emerja ya la figura de la viceportavoz en las Cortes, Virginia Barcones.
Carlos Martínez, que con los nuevo estatutos en la mano ya no puede repetir al frente de la dirección provincial, ve cómo sus opciones en el ámbito autonómico quedan ahora muy maltrechas tras la victoria de Pedro Sánchez.
La batalla de cara al congreso autonómico y a los posteriores provinciales ya está servida. Batalla para la que el secretario autonómico del PSOE, Luis Tudanca, ve cómo la victoria de Sánchez, a quien él apoyaba por más que hablara de neutralidad, le da oxígeno, pero no lo refuerza. Es verdad que un resultado adverso habría dejado ya en la cuneta a Tudanca, pero el hoy líder del socialismo castellano y leonés no es Pedro Sánchez y su cuestionamiento es claro en muchas provincias.
El gran triunfador de estas primarias en Castilla y León y cuya figura política emerge con fuerza es el alcalde de Valladolid, ÓscarPuente. Él ha sido y sigue siendo el portavoz de Pedro Sánchez no sólo en Castilla y León, sino en el ámbito nacional. El inapelable triunfo de Sánchez en el conjunto de la Comunidad, donde vence en todas las provincias salvo en Ávila, tiene su mayor exponente en Valladolid.
Provincia vallisoletana en la que los ‘sanchistas’ prácticamente triplican en votos a los ‘susanistas’ y que la dejan como uno de los territorios del país, aunque su volumen de militantes sea mucho menor que en grandes lugares como Madrid, donde el ex secretario federal consigue una mayor diferencia de apoyos.
La fuerza con la que irrumpe la figura de Óscar Puente en el panorama nacional del nuevo PSOE de Sánchez lleva a pensar, incluso, en su entrada en uno de los puestos relevantes y como uno de los hombres fuertes en la nueva ejecutiva que se forme Sanchez. Su presencia ayer en Ferraz al lado del victorioso ex líder federal es la mejor prueba.