Busca y captura para la dueña de la agencia Vibolid tras plantar al juez

L El tribunal decreta la orden de busca y captura y su abogada renuncia a la defensa por perdida de confianza / Se enfrentaba inicialmente a 6 años de cárcel por estafar 83.000 euros a 40 clientes

Una pareja observa las ‘ofertas’ de la agencia de viajes Vibolid el día que jue detenida la dueña, en agosto de 2014.-MIGUEL Á. SANTOS (PHOTOGENIC)

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Íñigo Arrúe
Valladolid

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Julia María Á. H., la antigua dueña de la agencia de viajes Vibolid, es una maestra en dejar en la estacada a la gente que ha confiado en ella adelantando el pago de sus ‘viajes’, para quedarse con su dinero.

Ayer, agrandó su leyenda, y fiel a su querencia por el escapismo, tampoco se presentó al juicio contra ella como autora de un presunto delito continuado de apropiación indebida sobre un total de 40 clientes que a lo largo de 2013 y 2014 desembolsaron cantidades que, en su conjunto suman más de 83.000 euros. El plantón fue contestado con una orden de busca y captura para su ingreso en prisión.

Julia María ya fue condenada en 2012 a un año y medio de cárcel por quedarse con 28.000 euros de la pareja de vallisoletanos Jonatan V. y Elena A., que contrataron su boda en Bali –para ellos y otros 15 invitados– y se quedaron sin enlace y sin el dinero aportado. Como la pena fue inferior a dos años y carecía de antecedentes, no fue a la cárcel y siguió operando.

El juicio que se iba a celebrar ayer iba a dirimir su responsabilidad por la presunta estafa a otros clientes de su agencia de viajes sita en el paseo de Zorrilla que, entre 2013 y sobre todo en los primeros ocho meses de 2014, volvieron a creer en sus ‘gestiones’ y en sus mentiras. Y al no presentarse al juicio, se desató la indignación, incluida la de su propia abogada que anunció al tribunal que renunciaba a su defensa por «pérdida de confianza». Y agregó que no se encontraba en condiciones de poder seguir.

El tribunal aceptó la petición, pero le comunicó que deberá seguir siendo su representante en este trámite procesal hasta que Julia Á.H. contrate un nuevo letrado para que en ningún momento la acusada se encuentre sin asistencia legal.

La antigua responsable de la agencia de viajes ‘Vibolid’ esta vez no tendrá a su favor la clemencia por un pasado sin antecedentes. Fuentes de la Audiencia de Valladolid explicaron que el juicio se suspendió por la incomparecencia de la acusada «ya que la vista no podía celebrarse sin su presencia, dada la pena que interesan las acusaciones en su contra», recalcaron.

Ante esta situación, el tribunal acordó, ante las alegaciones de las partes, ordenar su busca y captura y su ingreso en la cárcel. «Su situación ha variado de libertad provisional a prisión provisional», insistieron las fuentes. Y cuando sea detenida, se señalará fecha de juicio y se celebrará la vista en los mismos términos que el de ayer, que se iba a prolongar por espacio de cuatro sesiones, hasta el próximo viernes 28 de abril.

Del mismo modo, precisaron que la no comparecencia al juicio no añade un delito a mayores contra la acusada. Sí se produciría por inasistencia de un testigo, en segunda ocasión. En el caso de un testigo sería un delito contra la administración de Justicia, pero no se contempla en los acusados, aunque la diferencia es que los investigados pasan directamente de libertad a prisión provisional.

La Fiscalía de Valladolid solicitaba inicialmente en el juicio una pena de seis años de prisión e inhabilitación especial para el derecho al sufragio pasivo durante el tiempo de la condena por un delito continuado de apropiación indebida.

Además, interesaba una multa de 12 meses con una cuota diaria de 12 euros con responsabilidad penal subsidiaria en caso de impago y el abono de las costas. Todo ello por recibir cantidades de los perjudicados «haciendo creer que contrataría los viajes y estancias, cuando su verdadero propósito era únicamente hacerse con las cantidades entregadas», incide el fiscal, que hace constar la «reincidencia» de la acusada tras la estafa a la pareja de novios que se quedaron sin ir a Bali.

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El perjuicio no solo se quedó en lo económico. Se dio el caso de una clienta que el 31 de julio de 2014 se personó en Barajas para coger un vuelo a Buenos Aires y en la terminal se enteró que su reserva estaba cancelada. Pagó 2.069 euros.