Diario de Valladolid

EL FORZADO ENCIERRO DE UN BARRIO

Pilarica de Valladolid, una «cárcel» al aire libre

Los vecinos denuncian la marginación del barrio con el resto de la ciudad y advierten de que el comercio languidece por la caída de ventas

La presidenta de la Asociación de Vecinos Pilarica, Margarita García, posa junto al cartel que recuerda a los vecinos del barrio los días que llevan separados.-J. M. LOSTAU

La presidenta de la Asociación de Vecinos Pilarica, Margarita García, posa junto al cartel que recuerda a los vecinos del barrio los días que llevan separados.-J. M. LOSTAU

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AURORA RECIO / VALLADOLID
Valladolid

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«Encerrados». Los vecinos del barrio vallisoletano de Pilarica viven una situación que califican de «cárcel». Sus carceleros. El Ayuntamiento de Valladolid. Divididos por un muro de verjas y vías, los vecinos se han pronunciado, y tachan de «gueto», entre otros, a lo que hoy día separa, «no solo un barrio, sino Valladolid entero», según expresa una de las afectadas.

Los residentes han dejado de convivir para simplemente vivir. Separados por las vías y unidos únicamente por un paso «pequeño y estrecho», la indignación se respira en el ambiente. Sagrario, una de las vecinas, no tiene pelos en la lengua y no duda en manifestar cuan «hartos» están de que los políticos les engañen. «Nos han mentido todos, me da igual PP que PSOE». «Los políticos deben pensar que no nos damos cuenta de las cosas, pero de lo único que no sabemos es de cómo dirigen el dinero para soterrar unas zonas y otras no», apunta Sagrario, quien añade que, aunque no es ningún secreto que Valladolid es una ciudad envejecida, «la poca industria que tenemos se va fuera, y por lo tanto es preferible hacer un soterramiento en el País Vasco que en nuestra provincia».

Lo que la gente también nota es el cambio que ha experimentado el barrio desde el cierre de la vía. Y es que, según explican distintas personas, «el barrio siempre ha sido una zona marginal» pero también denotan que, aunque los pasos siguen estando por debajo de la vía, «el descenso en el tráfico ha hecho que el barrio haya muerto mucho más de lo que ya estaba».

Tras 550 días divididos, las soluciones siguen suspendidas en el aire. Los intentos por poner remedio al problema que hasta ahora se han llevado a cabo no han dado resultado, y los vecinos comienzan a impacientarse. Una transeúnte comenta que una de las últimas soluciones que se les dio fue una pasarela de peatones por encima de las vías «insufrible» que, según describe «a lo menos tenía que estar diseñada por un niño de dos años». Finalmente, tras una reunión con el alcalde, Óscar Puente, la construcción se derribó, y el paso que se pretendía hacer para los vehículos también paró. Por lo que ‘compuesta y sin novio’, Pilarica se quedó sin pasarela, sin un túnel más amplio y con la esperanza de que todas las promesas del alcalde de quitarles unas cosas para poner otras no cayeran en saco roto.

Sobre el paso subterráneo, las críticas son diversas, aunque todas confluyen en la idea de que es un tramo «oscuro, estrecho y peligroso». Uno de los pocos viandantes asegura que el corredor pone muchos inconvenientes para que personas mayores –la mayoría de la población del barrio–, carritos de bebé o personas con carritos de la compra hagan un buen uso del túnel. Además, esta afirmación es respaldada por Chelo –otra de las vecinas– que explica que cuando llega el momento de que los niños vayan o regresen del colegio, el pasillo es «intransitable», y cuenta que el otro túnel –más ancho– para bicis y motos registra muchos accidentes a lo largo del día. «Esto es de pena, dicen que es cuestión de dinero, pero yo creo que es más una cuestión política que económica».

Por su parte, Elena, cuenta cómo ella se ve obligada a pasar por el «oscuro túnel» para ir a trabajar. «Nos han separado de todo y encima no nos han hecho un paso en condiciones, vivimos en un gueto».

Entre los vecinos hay distintas opiniones sobre lo que se ha hecho o no para que se ponga una solución. Pero la idea más clara la tiene uno de los transeúntes, que asegura que se han movido mucho y que han hecho «mucho ruido». «El problema radica en que la mayoría de los que viven en esta zona son personas mayores, ya que los jóvenes están en Pilarica-Los Santos y son quienes podrían tirar un poco más de la soga para presionar al ayuntamiento, pero ellos buscan sus salidas y no se preocupan tanto del tema».

El comercio, otra de las grandes decadencias del barrio, sigue un progresivo descenso desde que el cierre de las vías se interpuso entre las dos partes de Pilarica. Cada vez son más las pequeñas empresas «de toda la vida» que cierran sus puertas.

«Lo que tenemos ahora mismo son cuatro tiendas que sobreviven como pueden, ni si quiera tenemos un banco, todos los lujos se los ha quedado la otra parte».

«Pajarillos o Delicias son barrios grandes que quizás pueden subsistir con el pequeño comercio, pero esta zona se queda tan reducida que al final no queda nada».

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