Diario de Valladolid

Puente plantea la jornada partida y el comité amenaza con huelga indefinida

Anuncia una «reestructuración» de los turnos y recalca que los salarios de 1.600 euros mensuales de los conductores están por encima de la media / Los sindicatos mantienen el viernes el último paro parcial

Uno de los autobuses cuelga el cartel de servicios mínimos en un día de huelga.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS

Uno de los autobuses cuelga el cartel de servicios mínimos en un día de huelga.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS

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Aitor Ferrero

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La huelga avanza y la tensión aumenta entre las dos partes. El sexto día de paros de los trabajadores de Auvasa –secundado por el 81% de la plantilla– finalizó ayer con posiciones enrocadas y un incremento en la agresividad dialéctica de los interlocutores y, en especial, del alcalde de Valladolid, Óscar Puente, quien arrojó más leña al fuego y anunció que el Consistorio estudia una reestructuración de los horarios y jornadas laborales en la empresa municipal que podría suponer la jornada partida para los conductores para «salvarla».

Esta medida daría cumplimiento a la sentencia del Tribunal Supremo que avala treinta minutos de descanso para cada conductor «sin aumentar los costes de la empresa y dando servicio a los ciudadanos», indicó el regidor en declaraciones recogidas por este diario. La alusión a la jornada partida supone, en la práctica, una nueva forma de presión a los trabajadores de Auvasa, que exigen un calendario que garantice la asignación de líneas para los conductores tal y como firmaron en 2015.

El comité de empresa, por su parte, continúa con su voluntad de proseguir con el paro programado para el viernes y, si el Ayuntamiento mantiene su postura, no descarta la posibilidad de llevar a cabo una huelga indefinida, tal y como indicó a este periódico Arturo Barrull, delegado del sindicato CTA. Además, Barrull explicó que el actual convenio de la empresa contempla que sólo pueda estar en régimen de jornada partida el 12% de la plantilla.

Entre las formas de reestructurar Auvasa, el alcalde descartó la privatización pero se mostró partidario de aplicar criterios de sostenibilidad y eficacia en una empresa que describió como «deficitaria». También recordó que, desde 1997, los gastos salariales se han incrementado de once a 21,5 millones de euros con el mismo volumen de pasajeros. «Hay algo aquí que, evidentemente, no funciona», apuntó.

El sistema que los trabajadores reclaman se basa en que cada ruta ordinaria esté cubierta por un trío de empleados –uno por la mañana, otro por la tarde y el tercero de libranza–. De las 94 líneas, sin embargo, sólo 87 están asignadas a estas ternas en el calendario del recién estrenado año, lo que ha desembocado en los paros, una justificación insuficiente para el gobierno municipal. «Para hacer una huelga en el periodo navideño hay que tener motivos muy poderosos», indicó el regidor, quien aseguró que realizar un parón la víspera de Reyes por no poder organizar siete líneas «no tiene nombre».

El alcalde señaló la imposibilidad de cubrirlas según lo firmado –algo que afirmó que el comité de empresa conocía desde febrero del año pasado –al contar la empresa con trabajadores «con reducción de jornada por temas de conciliación y otros prejubilados», de modo que la solución sería contratar a diez nuevos conductores para sustituir a los que estén en jornada reducida, una medida que incrementaría en medio millón de euros el presupuesto de la empresa, del que el 80% iría a costes salariales.

Frente a eso, Puente, que subrayó que Auvasa «es la única empresa pública o privada que se organiza pensando en los trabajadores y no en los usuarios», aseveró que la dirección propuso la flexibilidad en la hora de entrada de los conductores –entre las 7 y las 7.40 horas de la mañana– para evitar que cuando haya menos demanda estén muchos coches en servicios y en horas puntas no se pueda dar suficiente respuesta, algo a lo que, afirmó, se opuso el comité de empresa. Tampoco, precisó, aceptaron la opción de contratar personal a tiempo parcial –16 conductores– al considerar los sindicatos que se trataba de «trabajo precario».

En esta línea, el regidor atacó con dureza a los trabajadores y destacó que las condiciones de las que disfrutan «son mucho mejores que las del resto de trabajadores municipales», en alusión a los sueldos de entre 1.600 y 1.800 euros netos y 16 pagas –marzo, junio, septiembre y diciembre–. El regidor también les acusó de falta de colaboración y de propagar «verdades a medias que, en realidad, son grandes mentiras» y reconoció que, en el momento en el que se aplique la reestructuración, el choque con la plantilla será inevitable.

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