Fin a 30 años del chalé fantasma
La pala derrriba el edificio en ruinas en la ladera de Parquesol, después de tres décadas en el limbo urbanístico / El grupo Gastronoteca tiene previsto construir un complejo hotelero

La pala derriba la estructura de hormigón del chalé de Parquesol, abandonado desde 1983.-PABLO REQUEJO/ PHOTOGÉNIC
Una pala retroexcavadora derribó ayer el chalé de Antonio Alfonso, el chalé de Parquesol, como se le conocía, y puso fin a una situación de irregularidad que se prolongaba ya más de treinta años y que fue un constante dolor de cabeza para las sucesivas corporaciones municipales desde 1983.
Aquel año, el constructor Antonio Alfonso dejó empantanada la obra del imponente chalé de 7.000 metros cuadrados que había empezado a construir en 1978 en la ladera de Parquesol que da la Avenida de Salamanca. Empezó entonces un ‘belén’ urbanístico que acabó ayer con el derribo de la estructura de hormigón que dominaba la ciudad. De lo que iba a ser un chalé, parado en el tiempo hace más de tres décadas, sólo se mantendrán los muros de contención y la solera sobre la que se fundaba la estructura.
Los nuevos propietarios, el grupo Gastronoteca, tiene previsto construir un complejo hostelero en los 1.530 metros cuadrados de edificabilidad que tiene la parcela, después de que en 2015 se desbloqueará la indefinición urbanística en la que se encontraba el terreno.
El derribo supone un alivio para los vecinos de Parquesol, que ven como desaparece del panorama un punto negro en el barrio; un peligro para los jóvenes que utilizaban las ruinas del chalé como lugar de encuentro.
Y supone un alivio para el nuevo equipo de gobierno y en especial para su concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, quien ayer mostró su satisfacción por ver lo que ya había perseguido el anterior alcalde, Javier León de la Riva. El ex regidor siempre dijo que el derribo del chalé era una de las «espinas» que tenía clavadas desde que asumió la alcaldía en 1985. «Vamos a cargarnos eso», fue la frase de León de la Riva en el que sería su último pleno como alcalde, el 7 de mayo de 2015.
La ‘espina’, ‘eso’ cayó ayer, pero después de varios intentos por regularizar la situación e infructuosas exhortaciones a los sucesivos propietarios para derribar lo que se había convertido en una ruina y, por qué no decirlo, cierta desidia al dejar pasar los años sin una actuación más contundente.
Si ya el plantón del promotor en 1983 dejaba un edificio a medio construir que se convertiría en un problemas, las cosas se complicaron en 1985. Ese año se aprobó una modificación del plan parcial Parquesol, pero por razones que nunca se supieron, la parcela en cuestión, la número 63, se quedo sin edificabilidad: no podía construirse nada. El chalé y el resto de los terrenos de la parcela quedaron en una especie de limbo judicial.
Propiedad del Grupo Foxá desde 1988, desde el Ayuntamiento se intentó negociar una salida, aunque sin resultados. Incluso se ofreció una posible permuta por un solar municipal, pero el Grupo Foxá pidió además una elevada compensación económica que el Ayuntamiento consideró en su momento desproporcionada al superar el precio de mercado del suelo. Ya entonces se instó a los propietarios a derribar el edificio dado que en la parcela no se podía construir, aunque sin éxito.
Así pasaron los años -en enero de 2010 un grupo de jóvenes encontró en el interior el cadáver de un hombre- hasta que en 2014 el Ayuntamiento anunció que se iba a estudiar la declaración de ruina para derribar el chalé.
Así las cosas se llegó al pleno del 7 de mayo de 2015, el último antes de las elecciones del 22 de ese mismo mes y el que sería el postrero para León de la Riva. En respuesta a una alegación presentada por IU, se aprobó una modificación del PGOU que restauraba la edificabilidad y desbloqueaba la situación de la parcela. La modificación consistió en dar un uso dotacional a los 1.530 metros cuadrados que ocupa el edificio, sin incrementarse la edificabilidad, además de abrir un acceso a la parcela desde la calle Luis González Lefort dado que se encontraba sin salida.
El Ayuntamiento obtenía a cambio de la modificación 230 metros cuadrados de espacios libres, 31 plazas de aparcamientos y el 10% de la cesión obligatoria de la edificabilidad lucrativa.
Con la llegada de un nuevo equipo de gobierno municipal, el Ayuntamiento volvió a la carga para derribar el chalé. Los técnicos del Servicio de Control de la Legalidad Urbanística constataron que el edificio estaba en una situación de «ruina crítica e irreversible» y Urbanismo ordenó el pasado mes de junio el derribo, a cuenta de los propietarios. Seis meses después, ayer se consumó lo que el Ayuntamiento perseguía desde hace treinta años.
Los nuevos planes, de materializarse el complejo hotelero, contemplan un acceso peatonal por la ladera, desde la Avenida de Salamanca.