ENTREVISTA: BAUDOUIN HAVAUX. Presidente del Concurso del Vino de Bruselas
«En La Rioja hay pocas cosas nuevas; lo nuevo está aquí, en Castilla y León»
Asegura que los grandes catadores de vino sólo van allí donde saben que se van a «descubrir cosas» y eso es lo que les ofrece Castilla y León, «algo nuevo»

-PABLO REQUEJO (PHOTOGENIC)
Este ingeniero agrónomo está considerado como uno de los más grandes entendidos en el mundo del vino. No en vano, preside el Concurso Mundial del Bruselas, que Baudouin Havaux asegura trae a Valladolid, a Castilla y León, porque esta tierra es un programa de enoturismo completo. «Y todavía es un turismo no masivo, no como ir a Benidorm, es más intelectual, mucho más interesante», remarca.
Pregunta .- ¿Por qué Valladolid y Castilla y León para este Concurso Mundial de Bruselas que está claro es de los más importantes en el mundo del vino?
Respuesta .- Vamos a invitar este año a más de 350 catadores de 50 países y vamos a catar en torno a 10.000 botellas de vino. El objetivo principal de este concurso es destacar los mejores vinos del mundo y dar al consumidor una garantía de calidad, enseñarle a abrir su mente y a descubrir vinos de todo el mundo. El valor de este concurso son nuestros catadores y es muy importante atraer a los mejores que, para nosotros, son primero los periodistas por su experiencia, los sumellieres y los compradores. Para traer esta gente, además de la importancia del concurso está todo lo que lo rodea y España, en general, pero Castilla y León, en particular, es un mercado muy importante y sus vinos tienen cada día más éxito. Castilla y León es la zona de producción más dinámica de España. Cuando se observa lo que pasó en esta tierra en los últimos 15 años es increíble. Por ejemplo el número de bodegas en la zona de Toro, cómo ha crecido la penetración de los vinos blancos de Rueda a nivel mundial y, últimamente, la mencía en El Bierzo, que es algo totalmente nuevo. Nuestros catadores van a tener mucho interés de descubrir in situ todo lo que está ocurriendo en Castilla y León.
P .- Esta es la segunda vez que el concurso sale de Bruselas, la primera fue en Valencia, y ahora en Valladolid. ¿No extraña que nunca lo hayan llevado a una denominación histórica como La Rioja?
R .- La Rioja seguramente será más importante en términos generales, no lo dudo, pero es mucho menos dinámica que Castilla yLeón. En La Rioja hay pocas cosas nuevas, lo nuevo está aquí, en Castilla y León. Claro que La Rioja tiene más bodegas, pero lo nuevo se está haciendo en esta zona, insisto mucho más dinámica que cualquier otra.
P .- Está claro, Valladolid y Castilla y León le aportan al concurso dinamismo, ¿pero qué le aportará el concurso a ellas?
R .- Primero, a nivel de comunicación, va a poner el foco sobre una zona. Tenga en cuenta que son más de 200 periodistas los que vendrán a este concurso y que, después, escribirán de este concurso y le aseguro que el retorno de prensa va a ser increíble. En segundo lugar, en términos de ‘bussines’ es una ocasión única para las bodegas, para lucir, para tomar contactos con los periodistas, sumilleres y compradores; es una oportunidad increíble. Será muy complicado para Castilla y León y para Valladolid poder atraer a tanta gente. El poder de atracción de esta élite en el sector del vino es tremendamente fuerte.
P .- ¿Qué le reporta a una bodega el que su vino salga premiado?
R .- El Concurso Mundial de Bruselas tiene un valor muy alto, está reconocido como uno de los mejores y más serios. Los compradores a nivel internacional tienen fe en este concurso y usan sus galardones como base para comprar. Le puedo asegurar que un vino con medalla no tiene ningún problema para poder encontrar compradores fuera de España. Ahora tenemos el comprador Carrefour y nos dice que pide a todos sus proveedores que le envíen los resultados del concurso. Colocar un vino con medalla significa un incremento de venta de entre un 20 o un 30 por ciento. Nuestro único objetivo es defender al consumidor y lo que queremos es dar al consumidor una garantía de calidad. Cada vez que compra una botella con la medalla del concurso tiene que ser una garantía de los mejores vinos. Si un día compra un vino malo con nuestra ‘sticker’ nos hace perder toda la credibilidad. Además le permitimos descubrir nuevos vinos, porque ese consumidor habitual al ver nuestra medalla, nuestro sello se atreve a probar nuevos vinos.
P .- ¿Es decir una medalla en el concurso permite abrir a nuevos mercados?
R .- Por supuesto. El mejor ejemplo es el mercado chino, muy complicado y al que nuestras medallas le inspiran confianza. Van a venir muchas delegaciones de chinos para cerrar el concurso.
P .- ¿De verdad estos concursos no son demasiado elitistas, solo dirigidos a entendidos?
R .- Al contrario, este concurso está hecho sólo para el consumidor y pensado para él. En el concurso no hay vinos caros, son accesibles, de todo precio. Obviamente, Vega Sicilia no participa en el concurso porque le podría ocurrir que se llevara una medalla de plata. La élite, élite, Rothschild, Vega Sicilia,... no están en el concurso.
P .- ¿O sea, huyen de estos concursos por miedo a verse relegados a un segundo puesto?
R .- Exactamente, no toman el riesgo y tienen razón porque no lo necesitan. La medalla para el productor es un elemento de comunicación increíble y, por supuesto, de venta. Con una medalla de oro le aseguro que puede abrir nuevos mercados, sobre todo aquellos que hasta ese momento no conocían ese vino.
P .- ¿Por qué es este concurso uno de los mejores del mundo?
R .- Tenemos una experiencia larga, ya 22 años organizando este concurso. Somos un país no productor, pero Bélgica tiene una cultura de vino muy alta, somos los primeros consumidores de vino per cápita de los países que no producen. Y consumimos sólo buenos vinos. Además, tenemos un equipo y hemos desarrollado una técnica muy rígida en torno a las catas. Nuestro poder de convocatoria es muy alto y nos permite reunir a los mejores catadores del mundo de varios países. Trabajamos con la Universidad de Lovaine para disminuir el riesgo de error, proque la cata no es una ciencia exacta, la hacen humanos, pero tratamos de disminuir cada vez más los errores. Medimos la capacidad de los catadores, sino es bueno, lo echamos. Debe tener capacidad, ser coherente y tener capacidad de repetibilidad, es decir que al mismo vino le ponga siempre el mismo punto. Sino cumple se le echa directamente. Todas estas técnicas aumentan la calidad de nuestras medallas. A eso le añadimos un sistema de control después del concurso, compramos cientos y cientos de muestras en el mercado para comprobar que el vino que se vende premiado es el mismo que se presentó al concurso. No queremos ser el concurso más grande, sí el más fiable.
P .- ¿No es osado que ustedes que no cultivan sean quienes se atrevan a puntuar a los que sí lo hacen?
R .- Es que tenemos, como digo, una gran cultura del vino, cuyo origen viene de Borgoña y Burdeos y las mejores bodegas del mundo están en Bélgica. Estamos acostumbrados a consumir mucho vino, mucho más que España. El vino es más importante para nosotros que para ustedes.
P .- ¿Si tuviera que definir el vino diría que es una industria, un producto o, algo más, una cultura?
R .- Para mí son las dos cosas, industria y cultura, y hay que respetar a las dos. De un lado están los industriales que tratan de producir el vino a buen precio y que contestan a una demanda del mercado. Y hay gente que quiere un vino para tomar a un precio accesible. Al otro lado están los artistas, aquellos que viven para el vino y que quieren producir el vino que ellos quieren, con sus características organolépticos. Estos trabajan sobre la calidad. Pero eso tiene un coste y responden a amantes del vino, dispuestos a pagar incluso mucho más. Son dos mercados distintos.
P .- ¿Y qué cree que pesa más aquí, en Castilla y León?
R .- Aquí por lo menos hay productores de producción industrial, obviamente, pero todos tiene una identidad de ‘terroir’, de territorio. Un Toro no tiene nada que ver con un Ribera de Duero, son dos vinos con identidades muy distintas. Eso es lo que más me gusta porque el vino es un producto del campo, de la tierra. El vino no es un porducto industrial. La cerveza y el whisky, sí; el vino es un producto de la tierra.
P .- ¿A qué achaca el despegue del sector en Castilla y León, a la producción industrial o a la calidad?
R .- Al inicio fue un problema económico y había sobrepoducción en España y Castilla y León tenía complicado vender el vino y cobrar por el precio justo del coste de producirlo. El mercado de España estaba saturado y se vieron obligados a emigrar fuera, con enorme competencia. Se dieron cuenta que para vender los vinos fuera de España había que competir en calidad y precio. Eso obligó a las bodegas a contestar a esa demanda, que busca y quiere vinos distintos. Y lo consiguieron, porque un tempranillo de Ribera, por ejemplo, no tiene nada que ver con otros vinos.
P .- ¿No se corre el riesgo de, por tratar de satisfacer esta demanda, producir mucho con peor calidad?
R .- Claramente cuando una DO tiene demasiado éxito, con una demanda muy fuerte, corre el riesgo de ‘abrir la llave’ del viñedo, aumentar el rendimiento y plantar no en las mejores zonas. Hay DO que pueden correr ese riesgo de bajar la calidad para aumentar la cantidad. Ocurre, seguramente, en Castilla y León. Pero si bajan la calidad, que sepan que les va a bajar la demanda.
P .- ¿Cómo califica usted los vinos de Castilla y León?
R .- Son vinos muy accesibles, redondos y que tienen sus características. No tienen nada que ver con cualquier otros. Son muy aceptables para el consumidor y maridan muy bien con la gastronomía. Yde calidad. Rara vez se encuentra un vino malo en Castilla y León. En otras zonas hay el mejor y el peor, aquí el peor no existe.
P .- ¿Cree que las bodegas, las DO y las administraciones son conscientes de la fuerza del vino como atractivo turístico?
R .- Espero que sí, porque tiene que ver con el desarrollo de la industria vitícola y con la turística. Uno ayuda al otro y el otro ayuda al uno. Las bodegas necesitan turistas para vender su vino y los hoteles y restaurantes necesitan el atractivo de las bodegas. Yo he hecho no menos de veinte viajes y es una maravilla llegar aquí a Valladolid, ir a visitar la Ribera del Duero, a la mañana a Toro, a Rueda, al castillo de Peñafiel... Es un programa de enoturismo completo. Y todavía es un turismo no masivo, no como ir a Benidorm, es más intelectual, mucho más interesante.
P .- ¿En este punto, qué le queda por hacer a las bodegas, cuál debe ser su siguiente paso?
R .- Castilla y León tiene excelentes bodegas líderes, de fama internacional y eso ayudas al resto, mucho. Lo que habría que hacer es desarrollar la imagen de los vinos de alto nivel. Aún hay vinos de alto nivel a los que le falta ese reconocimiento internacional.
P .- ¿Y después del concurso qué?
R .- Primero se tiene que aprovechar del impacto mediático del concurso. No hay ningún profesional del mundo del vino que no vaya a saber que el concurso es en Castilla y León. Varios supermercados en Bélgica van a hacer acciones específicas de Castilla y León. Segundo, un productor que tiene una medalla la tiene que aprovechar. Si se queda el diploma para guardarlo en el cajón no servirá para nada. Es una excelente herramienta de márketing, pero hay que aprovecharla, si lo guarda en un cajón...
P .- ¿Qué le aporta Castilla y León al concurso?
R .- El valor y el capital del concurso es ser el de mayor credibilidad y eso se consigue con los mejores catadores del mundo, pero no van a cualquier sitio. Castilla y León tiene un poder de atracción de los mejores catadores importante. Y lo es porque van a descubrir cosas. Todos están supersatisfechos de venir a Castilla y León. Le interesa a Castilla y León recibir a esta gente y a mí me interesa que Castilla y León ofrece todo el atractivo para atraerlos.