Encontrados tres cuerpos en la nueva excavación de la fosa del Carmen
Julio del Olmo: «Uno de ellos presenta un claro disparo en el cráneo hecho con un arma larga»
Excavaciones en la fosa de los fusilados en la Guerra Civil del Cementerio del Carmen.-P. REQUEJO
Casi mil almas perdidas esperan desde hace 80 años ser rescatas para encontrar la paz, algo que está a punto de producirse. El Cementerio del Carmen fue testigo en su día del enterramiento de cientos de personas, víctimas del franquismo que, ya fueran a dar el famoso ‘paseo’ o simplemente fusilados, acabaron en las fosas del camposanto que, desde abril, se están exhumando.
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) comenzó ayer, desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde, el trabajo arqueológico en la segunda fosa del cementerio, finalizando la jornada con tres nuevos cuerpos, que se suman a los 41 encontrados en la contigua.
El arqueólogo y presidente de la asociación, Julio del Olmo, explicó que en esta ocasión han cambiado el método de trabajo «Ya no pisamos la fosa», comentó, ya que era una forma de dificultar el hallazgo de los restos. Por ahora, en este primer día realizaron una limpieza en extensión, con el objetivo de «ir cogiendo nivel de trabajo», aunque, de momento, ya han encontrado a tres personas.
Del Olmo contó que en este trabajo «los cuerpos se encuentran dispuestos de distintas formas, unos tumbados de manera ordenada, otros apilados», y sostuvo que «este método de enterrar les da una idea de los distintos grupos de asesinados que hay», pero también de que fueron diferentes personas las que sepultaron a unos y a otros.
Como en los casos anteriores, los tres cadáveres presentaban «muchísima cal», que se utilizaba para tapar el fuerte olor que producían los cuerpos en putrefacción, ya que, «al realizarse en verano, los cuerpos ensangrentados desprendían un hedor insoportable» dijo Julio del Olmo y añadió que «la cantidad de cal da una pista de que la fosa estuvo abierta varios días». Del Olmo explicó que, aunque la cal se utilizara para tapar el hedor, para los arqueólogos tiene «mucho valor». «Por ejemplo, gracias a la cal hemos comprobado que uno de los hombres llevaba una camisa», lo que ayuda a conocer en que época del año fue asesinado.
Sobre los cuerpos descubiertos, Del Olmo contó que «en el cráneo de dos de ellos se ha conservado bastante cantidad de pelo», algo que no hubiera sido posible si no se les hubiese echado cal, además, el hecho de que tengan pelo hace más fácil su identificación.
Aunque aún no están del todo limpios, en una de las tres personas se ve con claridad que recibió un «potente» disparo en la cabeza, «que se intuye se produjo con un arma larga».
A pesar de que los cuerpos podrían ser identificados mediante cualquier parte que apareciera, siendo esta vez más sencillo con el pelo, el problema es, según Julio del Olmo, que «al no tener una idea de quienes están dentro supone una labor imposible». El inconveniente llega «no solo por lo costosos que son los análisis de identificación, sino por que no se puede crear esperanza en gente que cree tener aquí a sus familiares para luego decepcionarlos».
El objetivo de estas excavaciones es, en primer lugar el de recuperar a los desaparecidos, y en segundo, esclarecer la causa de la muerte, que en su mayoría «fueron muertes violentas con armas de fuego, pero esto hay que demostrarlo», concluyó Del Olmo.