Cuatro años de pérdida de residentes

En 2012 se quebró un crecimiento de 12 años y desde entonces el censo pierde 4.576 personas / El año pasado el saldo negativo fue de 1.254 personas, la cuarta mayor caída de Castilla y León

Estadísticas de variaciones residenciales 2015.-EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN

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Félix Villalba

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Valladolid encadena ya cuatro años de pérdida de residentes. El año pasado, el saldo entre personas que llegan a vivir a la provincia y las que se marchan a otra Comunidad Autónoma o al extranjero ofreció un registro negativo de 1.254 personas. Desde 2012, el descenso acumulado es de 4.576 residentes.

La provincia registró la cuarta mayor caída de Castilla y León en el número de residentes el año pasado. En la capital, la pérdida fue de 997 personas.

La provincia de Valladolid había mantenido un crecimiento ininterrumpido del número de residentes desde el año 2000 hasta 2011. El mayor incremento se produjo en 2007, justo antes del inicio de la crisis económica, con la llegada de 6.675 personas más que las salieron de Valladolid.

De las 1.254 personas que abandonaron Valladolid en 2015, la mayor parte fueron al extranjero, concretamente 814 personas frente a las 440 que se fueron a vivir a otras Comunidades Autónomas.

La crisis económica y la pérdida de población de Castilla y León se refleja también en la estadística de variaciones residenciales. La Comunidad es la segunda de España con mayor caída el año pasado, al tener un saldo negativo de 11.301 personas, mientras en el conjunto de España el número de residentes ofreció en 2015 un dato positivo, después de haber encadenado tres consecutivos de reducciones.

Las variaciones residenciales no recogen el número de defunciones o nacimientos, sólo el número de altas y bajas en los censos como consecuencia de un cambio de residencia. Esto supone que el año pasado salieron de Castilla y León 11.301 personas más que las que llegaron. Solo la Comunidad Valencia presenta un saldo negativo mayor, con un descenso de 11.832 personas.

En total, en la Comunidad Autónoma hubo 80.875 altas en los censos de los diferentes municipios, mientras el número de bajas fue de 92.176 personas. El saldo negativo de 11.301 personas está compuesto por las 9.025 personas más que se fueron de Castilla y León a otras Comunidades Autónomas frente a las que llegaron, y de los 2.276 personas de saldo negativo exterior, es decir, los intercambios de población con otros países.

En el conjunto de España, las variaciones residenciales ofrecieron en 2015 un dato positivo, con 28.537 personas más, después de haber experimentado tres años consecutivos de descenso, desde 2012. Esa recuperación no se ha producido en Castilla y León, donde las caídas en el número de residentes se iniciaron antes, concretamente en 2011, por lo que son ya cinco años seguidos de retrocesos.

Solo la Región de Murcia iguala a Castilla y León en el número de años consecutivos de pérdida de residentes. La que tuvo la Comunidad el año pasado es la segunda mayor caída que registra desde que comenzó la tendencia a la baja en 2011. En 2013, el saldo negativo de variaciones residenciales fue de 12.066 personas.

Castilla y León venía de incrementar con fuerza el número de residentes en el año 2007, justo antes del inicio de la crisis, con un saldo positivo en ese ejercicio de 31.768 personas, el octavo mayor aumento de España en términos absolutos. El incremento se mantuvo hasta 2010, aunque las cifras se fueron reduciendo, con algo más de 13.000 personas en 2008 y casi 2.500 tanto en 2009 como en 2010.

En ese ejercicio la Comunidad Valencia ya entró en números rojos y fue la única, aunque al año siguiente, 2011, volvió a los números positivos, mientras Castilla y León entró en el proceso de caída que se mantiene hasta 2015. El año que se produjo el primer retroceso en la Comunidad, 2011, solo se produjo la misma situación negativa en Murcia y en Madrid.

Todas las provincias castellanas y leonesas perdieron residentes el año pasado. El mayor descenso se registró en León, donde la caída fue de 2.962 personas. Salamanca fue la segunda provincia con mayor disminución de los residentes en el padrón. Registró 1.554 menos. La siguiente provincia en pérdida de residentes fue Burgos, con 1.425 residentes menos.

El descenso también fue significativo en Ávila, con 1.318 residentes menos. Zamora alcanzó una cifra similar, con 1.192 residentes que abandonaron la provincia.

Con pérdidas ya por debajo de los mil residentes se sitúan Segovia, con 737 residentes menos, Palencia, con una pérdida de 411 y Soria, con un descenso de 418 residentes.

La pérdida de la inmigración marca la evolución del censo

Castilla y León ha pasado de tener una variación de residentes muy positiva en el año 2007 a una evolución negativa ininterrumpida desde el año 2011. La explicación del cambio de tendencia tras la llegada de la crisis económica está en la drástica pérdida de atractivo para la inmigración. En 2007, la Comunidad era la octava de España en saldo positivo de la variación de residentes, con 31.768 personas. Tras esta elevada cifra están los inmigrantes, ya que en saldo interior, es decir, en intercambio con otras comunidades españolas, Castilla y León también perdía residentes en ese año, y todos los siguientes, sin excepción, hasta 2015. Así, en 2007 salían de Castilla y León hacia otras comunidades 4.771 personas, por lo que el saldo final positivo de 31.768 residentes más en ese año fue posible gracias a la llegada de 36.539 personas procedentes de otros países.

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La llegada de residentes desde el extranjero siguió permitiendo tener números positivos a Castilla y León hasta el año 2010, en el que la llegada de 4.117 permitió un saldo total positivo de 2.493 residentes. Sin embargo, al año siguiente el saldo total pasó ya a ser negativo, porque las 4.609 residentes llegados del exterior no permitieron compensar la pérdida de 5.656 que marcharon desde Castilla y León hacia otras Comunidades Autónomas. A partir del año 2012, el saldo exterior también pasa a números rojos, con más personas que dejan su domicilio en alguna localidad de la Comunidad para irse a vivir fuera de España.