Un verano estándar tras una primavera pasada por agua
La AEMET estima temperaturas medias de 20 grados, similares a las del año pasado, y un aumento del riesgo de incendios
Temperaturas en Castilla y León-EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN
Faltan 91 días para que termine el verano o, lo que es lo mismo, trece semanas en las que el calor característico de la canícula castellana y leonesa se extenderá por las nueve provincias de forma similar a como hizo el año pasado, con unas temperaturas medias que oscilarán entre los 20 y los 21 grados, menores que las del resto del territorio peninsular, informó ayer Juan Pablo Álvarez, delegado de la Agencia Estatal Meteorológica en la Comunidad.
El estío, estrenado el pasado martes con una ola de calor que llenó la Playa de las Moreras de toallas y piernas cubiertas de cremas bronceadoras, hizo que ayer se alcanzasen las temperaturas máximas, en lo que va de año, en las provincias de Valladolid y Zamora, cuyos termómetros llegaron hasta los 35 y 36 grados, respectivamente, lo que la AEMET considera una alerta amarilla o leve.
Estas cifras sofocantes, aún más al no correr apenas brisa, no se estiman, sin embargo, premonitorias de los meses que restan. Aún así, como afirma Álvarez, la exactitud en cuanto a las predicciones veraniegas es inferior a la del resto de estaciones debido al «carácter irregular de la precipitación en forma de chubascos propia de estas latitudes y del clima continental» durante esta época del año. La inestabilidad será palpable a partir de la tarde de hoy, en la que un frente bajo procedente del noroeste dejará tormentas que pueden apagar las hogueras de San Juan en las provincias de León y Zamora, además de Valladolid, donde la posibilidad de lluvias es existente pero menor. Estos chubascos repercutirán en una bajada de las temperaturas que se mantendrá hasta el sábado, momento en el que volverán a ascender hasta alcanzar cotas de treinta grados durante el comienzo de la última semana de junio.
Álvarez también incidió en que las altas temperaturas características del estío avivan el riesgo perenne de los incendios forestales, al que se suma el aumento de la vegetación como consecuencia de una primavera un 70 % más húmeda que la del año pasado, según datos de la AEMET, con 185 litros por metro cuadrado frente a los 76 de 2015. Estas precipitaciones, cuyo volumen alcanzó cotas históricas en más de una provincia, vinieron acompañadas de temperaturas más frías que en la pasada primavera y, sus máximas, se registraron por debajo de la media, dato que se mide a partir de las cifras de los últimos treinta años.
A su vez, la conjunción de numerosas lluvias y temperaturas suaves derivó en una mejora de las cosechas regionales, cuyos rendimientos simulados en trigo y cebada, que doblan sendas previsiones respecto a 2015, se sitúan en la cuarta plaza de los últimos veinte años, según los boletines elaborados por la AEMET en colaboración con el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl).
ÁVILA REGISTRA LA LLUVIA MÁS INTENSA DE SU HISTORIA EL 27 DE ABRIL
La entrada de perturbaciones atlánticas y la inestabilidad dejaron, en Castilla y León, durante los meses de marzo a mayo, precipitaciones que superaron en un 70 % las registradas el año anterior.
El mes de abril fue el más húmedo de la temporada y, en él, se alcanzaron máximos históricos desde que comenzaron los registros climatológicos. Ávila vivió la lluvia más intensa de su historia la tarde del 27 de abril, en la que las fuertes lluvias dejaron cifras de 12,4 litros por metro cuadrado en apenas diez minutos. También Zamora alcanzó su máximo histórico durante el mes de abril, con una precipitación registrada de 102,7 litros por metro cuadrado..
El número de días de lluvia superó en quince el promedio para el periodo primaveral, lo que repercutió en numerosas riadas e inundaciones en toda la región.