Cinco mujeres solicitan muestras de ADN
La identificación es improbable porque pese a la recogida de muestras ni siquiera se efectuará casi ninguna prueba
Los hallazgos de 41 cuerpos en la fosa común del Carmen, y la previsión de que aparecerán los restos de otros tantos o de incluso más represaliados de la Guerra Civil en otros enterramientos, ha devuelto algo de paz a muchas familias y la esperanza de poder, al fin, enterrar «dignamente» a sus muertos.
Cinco mujeres han solicitado a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid (ARMH) que les tomen muestras de ADN porque creen que los huesos hallados pueden corresponder a alguno de sus familiares.
Durante los trabajos de excavación, que comenzaron el 8 de abril y se reanudaron la siguiente semana, múltiples personas –algunas ni siquiera habían tenido contacto con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica– se acercaron a la tumba a la que había velado en privado durante varias décadas. Gente procedente de Vitoria o de distintos pueblos de Valladolid se encontraron en el trozo de tierra que habían hecho suyo en este tiempo.
El arqueólogo y presidente de la ARMH, Julio del Olmo, explica que la recogida de una muestra no implica que vaya a efectuarse la prueba de ADN porque «sería muy difícil hacer tantos cruces de pruebas, al tratarse de tantos cuerpos, y resultaría económicamente complicado».
Por ello, Del Olmo indica que, salvo en casos concretos, en los que haya indicios singulares, lo más probable es que no se lleven a cabo estas pruebas. «Pero la mayoría de las personas que lo solicitan son ya mayores y quieren que esa muestra se conserve por lo que pueda pasar en el futuro», señala.
Entre estas cinco mujeres están Julita Merino y Goya Bravo, que ya contaron a este periódico cómo iban a la tumba sin nombre a rezar cada una a su padre. También se encuentra otra vecina de Renedo que cree fue enterrado allí su tío, asesinado en 1936, con sólo 16 años.