Indemnizan por mala praxis a una mujer que perdió el bebé a las 37 semanas
Condenan a Adeslas Segurcaixa a pagar 44.000 euros por un mal diagnóstico en el Campo Grande
La aseguradora Adeslas Segurcaixa deberá indemnizar con 44.011 euros a una mujer que, estando embarazada de 37 semanas, perdió a su bebé como consecuencia del «diagnóstico erróneo» realizado en el Hospital Campo Grande de Valladolid, adonde acudió en marzo de 2009 al presentar vómitos, acidez estomacal y sangrado vaginal.
Así lo considera probado el juzgado de Primera Instancia número 9 de Valladolid en una sentencia –sobre la que cabe recurso de apelación– que condena a la aseguradora a indemnizar económicamente a la mujer y su pareja al constatar la mala praxis de equipo médico. La demanda fue tramitada por los servicios jurídicos del Defensor del Paciente.
Los hechos denunciados se remontan al 31 de marzo de 2009. Aquella tarde, la mujer, que entonces tenía 28 años, acudió primero a su ginecólogo –un facultativo también incluido en el cuadro médico de Adeslas Segurcaixa– con vómitos, acidez estomacal y sangrado vaginal. La paciente, diabética e insulino-dependiente, fue explorada y, tras constatar movimientos y latidos fetales, el ginecólogo le diagnosticó gastroenteritis aguda y decidió enviarla a casa.
Como la mujer seguía sin encontrarse bien y los vómitos persistían, decidió horas más tarde acudir al servicio de urgencias del hospital Campo Grande de Valladolid, también incluido en los servicios sanitarios de la aseguradora. Allí fue atendida por la médico de guardia, quien, tras una nueva exploración y acordar practicarle análisis de sangre y orina, también consideró que padecía gastroenteritis aguda. La facultativa de guardia decidió el ingreso hospitalario de la embarazada, prescribiendo una pauta de insulina con glucemias cada 8 horas.
Lo que la médico no supo ver es que la mujer padecía cetoacidosis diabética, circunstancia que «exige un control fetal» inmediato que no se llevó a cabo. Tampoco se realizó la pertinente «prueba RCTG», práctica que se efectuó al día siguiente, cuando el feto estaba ya sin vida. «Además de dicha mala praxis, no se informó al paciente ni a su familia de nada [...] incumpliendo el deber de información existente», apostilla el fallo.
Ni durante esa noche hospitalizada ni en las primeras horas del día posterior se llevó a cabo «ninguna acción terapéutica o control fetal».
El equivocado diagnóstico de gastroenteritis de esta mujer en avanzado estado de gestación constituye un «error de trascendencia para el pronóstico de la madre y el feto», sostiene el juzgado, que lamenta «la falta de control médico dadas las especiales circunstancias concurrentes» en este caso.
De hecho, tres peritos coincidieron en que, a la vista de los síntomas y antecedes, «debió descartarse el cuadro de cetoacidosis diabética». «Con una monitorización continua de la paciente y la apreciación de cuerpos cetónicos en el análisis de orina se hubiese apreciado la existencia de cetoacidosis diabética, complicación aguda de la diabetes que pone en peligro grave al feto (por deshidratación rápida) dada la diferencia de peso con la madre, con riesgo vital, como de hecho se produjo», añade el fallo.
El retraso en el diagnóstico dio lugar a «alteraciones metabólicas en la madre, repercutiendo en el feto», que desembocaron en su muerte». Eso provocó que «cuando se llevó a cabo la cesárea el bebé naciera muerto».
El caso fue llevado primero al juzgado de instrucción número 2 de Valladolid, que archivó las actuaciones. Ahora, la condena de Primera Instancia estipula el pago de casi 35.000 euros por la pérdida del feto y otros 9.000 como indemnización por el «sufrimiento» causado a la mujer, que padeció un estado depresivo durante al menos tres años como consecuencia del fatal desenlace.