Valladolid y León estrechan lazos con la Semana Santa
El pregón, por primera vez, de la Pasión leonesa en la capital vallisoletana reúne de nuevo a Óscar Puente y Antonio Silván

Óscar Puente, Miguel Jáñez y Antonio Silván sujetan dos carteles de la Semana Santa de León.-J.M. LOSTAU
Para todo hay una primera vez y ayer fue el día del primer pregón de la Semana Santa de León en Valladolid. Con una parroquia de 15.000 leoneses asentados en la capital vallisoletana, el Centro Leonés Virgen del Camino decidió, en el clima de confraternización que reina entre ambas ciudades desde la llegada de Óscar Puente a la alcaldía de Valladolid y de Antonio Silván a la de León, que ya era hora de pregonar en la capital del Pisuerga el encanto y el misticismo de los ‘papones’ que desfilan tras los pasos en la ciudad del Bernesga.
Y fue el pregón el que reunió ayer de nuevo a ambos alcaldes después de la visita de Puente a León el 1 de octubre y de otros dos encuentros en Madrid, en lo que Puente calificó en tono jocoso de «pequeño idilio». Un acto que contó también con la presencia del presidente del Grupo Municipal Popular, José Antonio Martínez Bermejo, y del también concejal del PP Alfredo Blanco.
Consciente de que Valladolid es una plaza fuerte entre las semanas santas de la Comunidad autónoma, Silván rehuyó las comparaciones y dijo que «cada una tiene su propio sentimiento». Añadió que «toda la Comunidad tiene una Semana Santa digna de visitar y de sentir» y que como alcalde de León y como leonés defiende «esa seña de identidad leonesa sin mirar con el rabillo del ojo a nadie».
Recordó Silván que León «está volcada» en su Semana Santa, repleta de actividad con una agenda que incluye 44 actos procesionales y 16 procesiones.
El encargado de trasladar a Valladolid el ambiente que se vive en la capital leonesa durante estos días que se avecinan fue el escritor Miguel Jáñez, pregonero también este año en su tierra, en León. Con el de ayer Jáñez hizo doblete como pregonero, aunque ante los paisanos y público en general que asistió a su intervención en la Casa Revilla hizo una adaptación ante la probable asistencia de no iniciados en la Pasión leonesa.
Fue el suyo un pregón poético, con parte de su contenido en verso, en el que revivió algunos de los momentos importantes de la Semana Santa de León, «ciudad de Reyes y de papones que esconden su piedad bajo un tupido capillo».
Jáñez hizo un repaso cronológico de los diez días durante los que la ciudad extiende «un velo de luto sobre los tejados» y pinta «de morado y rojo las macetas de geranios que cuelgan de los balcones».
Y terminó el pregonero con un llamamiento a los ‘papones’ leoneses para hacerse oír y que «se escuche la pasión/ de esta ciudad milenaria».