Valladolid mantiene sus dos estrellas Michelin
La 'guía roja' suma en la edición de 2016 las cocinas de El Ermitaño yVillena a su nómina de restaurantes con este reconocimiento

Los cocineros de Cocinandos y El Ermitaño, ayer, la comida que compartieron con Joan Roca y Quique Dacosta, entre otros. En la otra foto, la familia De la Cruz en La Botica de Matapozuelos.-L.P
La cocina de Castilla y León está de enhorabuena. Como cada año, la Guía Roja Michelin de España y Portugal, en la edición 2016 que acaba de aparecer, promueve a algún restaurante de España al firmamento gastronómico, concediéndolesu primera estrella. En esta ocasión, la famosa guía roja ha reconocido la calidad de otros dos restaurantes de Castilla y León: El Ermitaño, en Benavente (Zamora), y Villena, en Segovia.
En realidad, no son nombres nuevos en esta guía: ambos ya estuvieron unos años formando parte del 'universo Michelin', del que se cayeron en la edición de 2012 los zamoranos y en la de 2014 los segovianos. En el caso de El Ermitaño, los hermanos Pedro Mario y Óscar Manuel Pérez han seguido al frente del restaurante familiar con su cocina de autor con identidad regional, aunque no es el caso del Villena, que cerró las puertas de su emplazamiento original para reabrir en un lujoso hotel.
El restaurante Villena se ubica ahora dentro del Hotel Eurostars Capuchinos, en el centro de Segovia y muy cerca de la plaza Mayor, donde se encontraba el Villena primigenio que, bajo la batuta de Julio Reoyo, también logró una estrella Michelin en la edición de 2008. Pero la cocina ha cambiado y el chef ejecutivo es ahora Rubén Arnanz, un joven segoviano con una dilatada carrera que pone sobre la mesa una cocina de corte creativo que contrasta en una ciudad que ha hecho del cochinillo asado su bandera culinaria.
El restaurante se aloja en lo que fue la iglesia del antiguo Convento de las Oblatas que ha sido rehabilitado con mimo para acoger este complejo hostelero en el que Arnanz desarrolla una coquinaria que respeta el producto y aúna tradición y vanguardia.
Los hermanos Pérez habían sido convocados ayer a Santiago de Compostela, donde se presentó la Guía Michelin, lo que hacía presagiar la recuperación del preciado macarrón. Y así fue. «No entro en mi de gozo», aseguraba desde la capital compostelana Pedro Mario. «Nos pilló muy jóvenes cuando nos la dieron en 2001; la mantuvimos diez años, hasta 2011, y estos cinco años hemos estado luchando por la gastronomía de nuestra tierra hasta que en 2016 la estrella vuelve a casa después de cinco años muy jodidos. Sólo nos queda agradecer, en nombre de mi hermano y de todo el equipo del restaurante, a la gente que ha seguido creyendo en nosotros», aseguraba muy emocionado.
La llegada de las dos nuevas estrellas se suma a las cinco con las que ya contaban otros tantos restaurantes de la Comunidad y que las han mantenido en la edición 2016 de la guía, que otorga sus estrellas destacando con una a las mesas más destacadas de su zona; con dos a los restaurantes que merecen un desvío de la ruta prevista para conocerlo; y con tres a aquellos que por sí solos justifican un viaje.