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Hirschbiegel regresa a Hitler una década después de 'El hundimiento' con '13 minutos'
La película recrea la vida del carpintero Georg Elser, que intentó acabar con la vida del Führer el 8 de noviembre de 1939, dos meses después del inicio de la Segunda Guerra Mundial
Tras una dilatada experiencia en televisión, en 2001 el director alemán Oliver Hirschbiegel debutaba en el cine con 'El experimento', una escalofriante recreación del proyecto de investigación desarrollado en la cárcel de Stanford en 1971, sobre los roles de dominio y la naturaleza humana. Aquella película, que establecía obvios lazos subterráneos con el origen del nazismo, fue su carta de presentación, pero fue 'El hundimiento', estrenada en España en 2005, el largometraje que le situó en el panorama internacional.
En aquel filme, Bruno Ganz brindaba una memorable interpretación de Hitler, recreando las últimas semanas del Führer y sus acólitos en el búnker berlinés que vivió el declive y caída del nazismo. La película, que recaudó cerca de cien millones de dólares y premios en medio mundo (incluida una nominación al Oscar), dejó paso a una serie de irregulares obras anglófonas como 'Invasión' (2007), 'Cinco minutos de gloria' (2009) o 'Diana' (2013), el biopic de la princesa de Gales.
Hirschbiegel regresa una década después a sus orígenes para rodar en alemán '13 minutos', la película que hoy participó en la 60ª Semana Internacional de Cine de Valladolid, donde recrea la vida del carpintero Georg Elser, que intentó acabar con la vida del Führer el 8 de noviembre de 1939, dos meses después del inicio de la Segunda Guerra Mundial.
'13 minutos' arranca a pecho descubierto, sin preámbulos, con el protagonista instalando la bomba en una de las columnas de una cervecería histórica de Múnich donde estaba previsto que, unas horas después, Hitler pronunciara un discurso para conmemorar el aniversario del Putsch de Múnich, el golpe de estado fallido propiciado por los nacionalsocialistas en 1923, por el que fueron procesados y condenados a prisión Adolf Hitler y Rudolf Hess, entre otros dirigentes nazis.
La nerviosa secuencia inicial, que convive con los títulos de crédito, muestra en montaje paralelo la huida del terrorista y la llegada al lugar del propio Hitler, hasta culminar con la detención de Elser en la frontera con Suiza. Tras percibir la explosión fuera de campo, el joven será interrogado y torturado por oficiales nazis empeñados en arrancarle la confesión que ponga al descubierto un complot internacional para acabar con su líder.
Intercalado con el interrogatorio y mediante el uso de numerosos flash-backs, donde los vívidos colores contrastan con el gris plomizo que impregna el resto del relato, el espectador irá descubriendo quién es el protagonista, desde su adolescencia como músico pacifista hasta su presente como simpatizante de Frente Rojo, empeñado en alterar el curso de la historia.
La situación antes y después del ascenso nazi al poder, la vida cotidiana en la Alemania de entreguerras, o los límites entre la libertad y la responsabilidad son algunos de los aspectos en los que profundiza Hirschbiegel en una película con poco espacio para la sorpresa, a la que probablemnete le sobre algo de metraje.