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Dagur Kári reflexiona sobre la bondad humana en un mundo hostil en ‘Fúsi’
El realizador francés de ascendencia islandesa participó por primera vez en la Semana Internacional de Cine de Valladolid

El realizador islandés Dagur Kári presenta la película de la Sección Oficial 'Fúsi'-Ical
El realizador francés de ascendencia islandesa Dagur Kári participó por primera vez en la Semana Internacional de Cine de Valladolid con su cuarto largometraje, ‘Fúsi’, donde reflexiona sobre si existe o no sitio para las buenas personas en un mundo deshumanizado y hostil como el actual.
Todo el peso del film recae sobre los anchos hombros de Gunnar Jónsson, un magnífico actor que borda el personaje principal, un hombre que ronda los cuarenta años y que ha vivido siempre sobreprotegido por su madre y de espaldas a la sociedad. Fúsi afronta a destiempo una parte de la socialización que habitualmente se supera en la niñez y la adolescencia: juega con muñecos, sufre las burlas y abusos de sus compañeros, las personas con las que mejor se entiende son niños (ante la incomprensión de los adultos).
Dagur Kári presentó su film hoy en Valladolid, y explicó que escribió el guión “expresamente para Gunnar Jónsson”, pero no contactó directamente con él hasta dos años después de iniciar el trabajo. “Si lo hubiera rechazado el proyecto no habría salido adelante. Cuando quise rodar él estaba trabajando en un buque mercante y no podía contactar con él, pero finalmente le localicé y aceptó”, explicó.
“Siempre empiezo a construir mis películas a partir de un personaje, son lo más importante para mí. Normalmente cuando veo una película no suelo recordar de qué iba dos días después, pero sí me acuerdo de si los personajes se enfrentaban a situaciones interesantes y de si están bien construidos. Con un buen protagonista tienes la percepción de que podrías seguir haciendo películas sobre ese personaje, y eso me ha sucedido con ‘Fúsi’”, desgranó.
Cuestionado sobre su evolución como cineasta, confesó que “conforme ruedas más películas tienes la sensación de que vas mejorando, pero por otra parte cada película es como si fuera tu ópera prima, y te hacen sentir que estás en territorio desconocido”. “Creo que ésta es la película más complicada que he hecho, aunque parezca sencilla. Tenía claro cómo abordar la cuestión, pero todo el proceso fue más complicado de lo que parecía. La interpretación de Gunnar era especialmente sincera y honesta, y el reto era que el resto de las piezas encajaran en la misma dirección”, detalló.
Kári explicó que en cada película intenta crear un universo propio, y manifestó su querencia, en toda su filmografía por combinar “humor y tragedia”. “Me encantan las comedias puras, pero cuando sales del cine te sientes un poco vacío, como si no hubieras visto reflejado en ellas todo lo que es la vida. Y me sucede lo mismo con el drama: puedo ser consciente desde la distancia que Tarkovsky es un genio, pero en el fondo sus películas no significan nada para mí; si en ellas se hubiera introducido algún elemento de humor, su universo podría haber sido más enriquecedor, al menos para mí”, comentó sobre una situación que “es casi patrimonio exclusivo del cine y te permite en hora y media pasar de la risa a la tristeza”.
El cineasta, que también tiene su propio grupo de música, Slowblow, suele componer la música de todas sus películas, y al respecto apuntó que “el tratamiento musical varía en función de cada película”. “Suelo introducir el elemento musical durante el montaje, a la vez que monto, para establecer un diálogo entre la historia y la banda sonora”, completó.