SUCESOS

El autor del crimen del ferretero pide la absolución por trastorno mental

Su defensa solicita que si no hay eximente, concurra una atenuante que rebaje la pena a diez años / El jurado ha sido convocado el 13 de noviembre y el proceso durará cinco sesiones en la Audiencia

Momento en que en que los restos mortales de Daniel González Repiso fueron trasladados.-El Mundo

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Miguel A. Vergaz

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La abogada de Jesús Guillermo Marcos Maestro, acusado de quemar vivo al que fue su compañero sentimental en el conocido como ‘crimen del ferretero’, mantendrá ante el jurado popular que su defendido no fue responsable del delito de asesinato, pues padecía un grave trastorno de la personalidad. Por ello pide la absolución.

En todo caso, de producirse una condena, arguye que ésta debería ser por homicidio con atenuante de anomalía psíquica, por un periodo máximo de diez años –la mitad de lo que piden las acusaciones– recluido en un centro psiquiátrico penitenciario y no en una prisión convencional. Pagaría una indemnización de 22.803 euros a los hermanos de víctima.

La eximente, recuerda, vendría de la aplicación del artículo 20.1 del Código Penal en el que dicta que está exento de responsabilidad criminal «el que al tiempo de cometer la infracción penal, a causa de cualquier anomalía o alteración psíquica, no pueda comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión».

Pero, en el caso de que el jurado popular estime que Marcos Maestro sí tuvo alguna responsabilidad en sus actos, la defensa solicita la atenuante por el artículo 21.1 prevista para cuando no se cumplen todos los requisitos de la eximente.

Así consta en el auto de hechos justificables al que ha tenido acceso este periódico, sobre los que tendrá que decidir durante cinco días el jurado popular que se formará en la Audiencia Provincial el día 13 de noviembre.

En el escrito se pone manifiesto que la defensa cuestiona el grado de responsabilidad del acusado y no los hechos que presentan la Fiscalía y la acusación particular, ejercida por uno de los hermanos del fallecido Daniel González Repiso, un hombre muy conocido en el vecindario por regentar una ferretería en la Plaza de los Vadillos, actividad de la que ya estaba retirado.

El ‘crimen del ferretero’ supone uno de los episodios más violentos y macabros de los últimos años en Valladolid. La mañana del 30 de junio del año pasado, en torno a las 9.00 horas, Marcos Maestro se presentó en el domicilio de González Repiso situado en el piso tercero del número 18 de la calle San Luis. No se ha establecido si la víctima abrió la puerta o si el agresor aún conservaba llave de la vivienda. Lo cierto es que, para su desgracia, González Repiso estaba solo.

Durante años, los dos hombres habían mantenido una relación sentimental que había cesado en 2008 y la posterior relación de amistad también se había quebrado recientemente.

Las acusaciones sostienen que Marcos Maestro atacó a González Repiso con dos grandes cuchillos de cocina cuyas hojas medían 16 y 26 centímetros. Le causó una docena de puñaladas, aunque ninguna de ellas fue mortal.

La víctima fue arrinconada o trasladaba a la bañera. Allí, según los escritos de las acusaciones, Marcos Maestro arrojó sobre él una serie de objetos –incluida la puerta del baño, que sacó de sus goznes– para formar una pira. Roció todo ello con disolvente y alcohol y prendió fuego. La autopsia establece que la víctima sintió las llamas antes de que el humo lo asfixiara. Cuando la Policía y los bomberos llegaron a la vivienda, encontraron a Marcos Maestro, tiznado y cubierto de sangre y un cadáver carbonizado.

La defensa se basa en un estudio forense que calificó a Marcos Maestro como semimputable. Según los facultativos, el acusado –que carece de antecedentes penales y tenía tendencias suicidas– padece un trastorno adaptativo, con ansiedad y depresión, de intensidad grave. El día de los hechos se encontraba en un periodo «de intensificación» (los dos días antes había ido a Urgencias del Hospital Clínico quejándose de ansiedad) que le provocó una «ligera disminución» para dominar su voluntad en el momento de los hechos.

Las acusaciones no comparten ese análisis. Fiscalía y letrado particular consideran que «hubo ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor» de la víctima, aunque a partir de ahí sus conclusiones difieren.

El Ministerio Público entiende que en la conducta del acusado concurre el agravante de parentesco por la relación que tuvo con la víctima, si bien contempla una atenuante por anomalía psíquica. Pide 19 años de prisión, 50.000 de indemnización para cada uno de los hermanos de la víctima, 22.803 euros por los daños causados en la casa, además de 1.260 euros por daños en la comunidad de propietarios.

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Para la acusación particular, ejercida por el letrado Jaime del Pozo, no existe ningún atenuante, ya que asegura que Marcos Maestro «tenía la decisión de matar» y dispuso todo al efecto (llevaba desde su casa cuchillos y el disolvente), por lo que sus trastornos psíquicos serían una mascarada. Suma a los agravantes de parentesco el del propósito deliberado de hacer sufrir a la víctima, la alevosía y el abuso de superioridad porque Marcos Maestro tenía 53 años y González Repiso, 64. Al delito de asesinato une el de incendio, por lo que su petición es de 37,6 años. También pide al procesado una indemnización muy superior: 250.000 euros para cada uno de los hermanos, 22.047 euros por daños en la vivienda y 8.654 para la comunidad de propietarios.