LA ESPUELA: ENTREVISTA A JOSÉ MIGUEL PÉREZ, TORERO
«Gente honesta que defiende sus ideales, esa es la única 'casta' que defiendo»
El próximo año cumple una década de su alternativa. «Ojalá lo celebre con triunfos en mi plaza», desea Joselillo, diestro con mano izquierda, templado, reflexivo , culto y currante. Ingeniero Químico a falta «de unas asignaturas», hijo de novillero, tuvo «la suerte de poder elegir» su «pasión» como profesión
José Miguel Pérez, torero-Miguel Ángel Santos
Son las cinco, hora taurina, de una tarde soleada sin moscas. Llega Joselillo y se define sin ínfulas como un tipo «normal», un «superviviente», un joven como tantos otros, afanado en perseguir sus sueños. Y obligado también a capear la crisis.
Pregunta.- Compaginar el ruedo con la universidad, ¿es una hazaña im-prezionante?
Respuesta.- Los toreros hoy somos muy distintos a esa visión que tiene la sociedad de nosotros. No somos ni bárbaros, ni incultos. Hemos roto con esos estereotipos y somos personas normales, con inquietudes por estudiar, por la cultura, la música… No vivimos encerrados en una finca sin hablar con nadie…
P.- ... y casados con una folclórica
R.- Tampoco. Yeso que siempre se decía que para ser torero no tenías ni que arrimarte a las mujeres, porque te distraes.
P.- ¿A usted le lanzan sujetadores al terminar la faena?
R.- No es lo normal, pero algo ha caído. Me han tirado muchas cosas extrañas.
P.- ¿Por ejemplo?
R.- Peluches, chucherías, libros, bombones… Un día me tiraron una compresa. Sin usar, por supuesto, ja, ja. Saludo a la que tuvo la grata idea, porque cada vez que me acuerdo echo una sonrisa.
P.- ¿Qué música amansa a un torero?
R.- Cada uno tiene sus gustos. A mi me gustan los cantautores. Antonio Vega, Marwan, Calamaro, Luis Ramiro o Ángel Stanich, un vallisoletano de adopción muy lisérgico. También Chavela Vargas y Adriana Varela. Ysoy muy escuchante de Radio 3, que me acompaña en los viajes y me abre la mente a músicas del mundo. Ytengo pasión por Sabina.
P.- Muy taurino, por cierto.
R.- Sí, lo cual indica que el toreo no es de izquierdas ni de derechas.
P.- Ideológicamente, ¿no todos los toreros son diestros?
R.- No, ni mucho menos. Tengo compañeros comunistas. No tiene nada que ver. No podemos olvidar que el toreo nace del pueblo y ahí hay gente de todo tipo. No se nos puede poner un sello. No me gusta.
P.- No irá a decir que también tiene compañeros que votan al Pacma.
R.- No, je, je, por supuesto. Pero me da pena que se nos haya encasillado, politizado. Se nos usa como arma política. Sobre todo en Cataluña, somos un ‘argumento en contra de España’. Y el sentimiento independentista no tiene nada que ver con los toros. Francia no es España y allí la fiesta tiene una salud extraordinaria. O en México o en Suramérica.
P.- ¿A qué político sacaría los cabestros?
R.- Jo, jo. Habría que sacárselos a muchos. Se han hecho cosas mal que han cabreado a la sociedad. Y lógicamente eso se está pagando.
P.- Esta semana el Cordobés le dijo a Pablo Iglesias. «Si me ves torear, te hago aficionado». ¿A quién le gustaría convencer a usted?
R.- El Cordobés tiene un carisma especial: se lo dijo con mucha gracia, clase y respeto. Realmente no pretendo convencer a nadie, sólo quiero explicar mi mundo. Muchos compañeros de la facultad, al ver nuestra preparación y sacrificio, al venir al campo y conocer cómo se lleva una ganadería... han cambiado su visión.
P.- En el mundo del toreo se valora ‘la casta’ del animal, una palabra con muy mala prensa últimamente.
R.- Yo también valoro la casta en las personas, pero bien entendida. Gente honesta que va de frente y defiende sus ideales. Esa es la ‘casta’ que yo defiendo.
P.- Que nada tiene nada que ver con jerarquías políticas y económicas, ¿no?
R.- ¡No! ¡Sálveme, Señor!
P.- ¿Dónde hay más sobreros, en la sede de Génova o en el callejón?
R.- Por desgracia, sobreros –de sobres– ha habido y habrá en muchos ámbitos de la sociedad. Esperemos que se vayan eliminando.
P.- Ortega Cano recetó «templanza» a Pedro Sánchez. ¿Usted qué consejo le daría?
R.- A Pedro Sánchez, y a los políticos en general, les recordaría que el mundo del toro forma parte de la cultura de nuestro país. Hablamos de una sensibilidad que no es minoritaria: es el segundo espectáculo de masas de España, después del fútbol. Los toros generan una riqueza importantísima en el país, pero somos un espectáculo maltratado.
P.- Y a Ortega Cano, ¿qué le recomendaría?
R.- Al maestro Ortega Cano... Me da pena las circunstancias que ha tenido en su vida últimamente. Ese hombre tiene el cuerpo cosido a cornadas. Y se ha ganado a pulso ser una grandísima figura del toreo. Ese es el recuerdo que quiero tener de él.
P.- ¿Usted lleva la cuenta de sus cornadas?
R.– Sí. Son seis.
P.- ¿Y le quedan ganas de fiesta?
P.- Sí, hombre. Uno entrega su vida literalmente a la profesión. De la última no me he recuperado bien, me han quedado secuelas de por vida. Pero sigo toreando. Superarse a uno mismo es parte del toreo.
P.- ¿Se puede elegir no tener miedo?
R.- No. Es algo que todo ser humano tiene, como instinto de protección. Pero hay que enfrentarse al miedo, controlarlo y conseguir que no se conviertan en pánico.
P.- ¿Cuantas letras distan entre la suerte y la muerte?
R.- Muy poquitas, en mi mundo la línea es muy, muy estrecha. A veces tienes que apostar y tirar la moneda. Yver si sale cara o cruz.
P.- ¿Qué futuro le augura a la tauromaquia?
R.- Dicen que mientras haya un toro bravo y un hombre que quiera enfrentarse a él, habrá toreo. Yla afición tiene buena salud. Lo que pasa es que con la crisis la gente no se puede gastar tanto dinero en los espectáculos porque tiene que gastárselo en otra cosa.
P.- ¿Cómo celebra sus éxitos, exclamando ‘ole’ o ‘bravo’?
R.- Pues tengo un problema: soy muy exigente y me cuesta disfrutar de los triunfos. Los celebro en la intimidad, acompañado de los míos, de un modo más reflexivo que festivo.
P.- ¿La Guardia Civil le ha detenido por llevar armas blancas?
R.- Nunca he tenido que enseñar el carné de matador de toros, je, je. Pero una vez me pararon y venía del campo, con los pantalones manchados de sangre. Tuve que abrir el maletero con cuidado, porque llevo capotes, maletas, unos pitones, las espadas... En otra ocasión un policía me quiso denunciar porque llevaba una barra de hierro, que es lo que utilizamos para caminar y fortalecer las muñecas. No terminaba de entender que llevase un ‘arma contundente’. Al final me salvé de la multa.
P.- Será de los que siempre sale de casa con una chaquetilla, ‘por si refresca’.
R.- Pues sí, ja, ja. El otro día en Sevilla, con un amigo, en manga corta. Le dije: ‘Juan, en Castilla llevamos chaqueta por si acaso’. Cuando caía la tarde comprobó que le hacía falta.
P.- ¿A quién auparía a hombros?
R.- A día de hoy hay que aupar a mucha gente que está luchando por sacar a sus familias adelante. A esa gente es a la que hay que sacar a hombros por el gran esfuerzo que están haciendo.
R.- No, ahora son tan finitos que se caía, no hacía pie, ja, ja. Alrededor de la televisión hay algún trofeo taurino o cosas así, que también hace ilusión.
P.- ¿La mejor suerte de su vida?
R.- Que tengo salud y que la gente que quiero también dispone de ella. A partir de ahí se puede afrontar la vida con ilusión y poder cumplir los sueños.