SUCESOS

Un encapuchado armado atraca una gasolinera tras encerrar al empleado

«Que te pego un tiro», gritó en varias ocasiones al trabajador del surtidor San Antonio de Arroyo apuntando con un revolver / No pudo abrir la caja fuerte y se llevó 480 euros de la registradora

Momento en el que el atracador, con capucha, apunta con el revólver al trabajador nada más entrar en la tienda.-

Publicado por
Íñigo Arrúe
Valladolid

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«Lo de que abriera la caja fuerte porque si no me iba a pegar un tiro, me lo dijo varias veces. Eso fue lo peor, porque era verdad que no tenía las llaves y solo pedía que me creyera».

El joven Raúl, empleado de la estación de servicio San Antonio de Arroyo de la Encomienda, estuvo tres largos minutos en manos de su atracador, pero fueron esos segundos junto a la caja acorazada los que le seguían bombardeando la cabeza ayer, al día siguiente del primer atraco de su vida.

El suceso se produjo exactamente a las 23.26 horas del martes como atestigua la grabación de la cámara. El atracador sabía lo que se hacía. Dejó un sello bastante profesional, de haber estudiado previamente el terreno, como atestigua la relativa tranquilidad con la que se movió durante los tres minutos de robo a mano armada.

Hubo otros detalles que delatan su oficio, además de usar guantes. Entró pasadas las once. Justo un horario en el que la gasolinera estaba sin público y que contaba ya con un único empleado, dedicado al cierre de la caja y a recoger. Ypara mayor precisión, esperó a que saliera tras apagar la luz para así enmascarar mejor sus movimientos.

Y así, este ladrón de unos 40 años, de 1,78 de estatura, que hablaba perfectamente español con un cierto acento propio de ciudadanos de países del Este, parapetado bajo una sudadera con capucha, gorra y braga de motorista en el rostro, dio el susto de su vida a Raúl cuando iba a cerrar la gasolinera. «¡Manos arriba, esto es un atraco!», tronó en el local. El empleado, que ya tenía lo suyo, empezó a pensar en lo peor cuando vio el revolver que le apuntaba a pocos metros.

Ya en ese momento el atracador empezó con la matraca de la apertura de caja fuerte. «Me decía una y otra vez, ‘¡¡Ábrela, que te pego un tiro!!’. Le dije que nunca tenía las llaves porque solo las tiene el dueño. Y solo bastante después me preguntó dónde había más dinero en la tienda», recordó Raúl.

De esta forma, cogió 200 euros de la caja registradora. Pero, inasequible al desaliento, el ladrón volvió a pedir otra vez que le abriera la caja fuerte. Y en esta situación el empleado le dijo que, a lo sumo, podía haber algo junto a ella: una caja con dinero para proveer de cambio a la máquina de tabaco.

De esta forma se apoderó de otros 280 euros más, aproximadamente, antes de ordenar al empleado que se encerrara en el baño y que no saliera hasta pasados diez minutos para no tener que hacerle daño, según relató la víctima en la denuncia que interpuso en el puesto de la Guardia Civil de Zaratán.

Ya con el empleado encerrado, el asaltante, pertinaz, regresó a la pequeña oficina para tratar de reventar a su manera la caja fuerte, algo que intentó girando a uno y otro lado los cierres de la caja. Derrotado, al final optó por llevarse algo que le llamó la atención, las llaves del vehículo y del domicilio del trabajador.

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Esta misma gasolinera ya fue escenario de un brutal atraco en el que el ladrón llegó incluso a tratar de estrangular a la empleada. Ocurrió el 1 de julio de 2009, también de noche, a las 22.15 horas. La Guardia Civil detuvo seis días después al presunto responsable J.R.A, que por entonces contaba con 28 años, era vecino de Valladolid y carecía de antecedentes. En el juicio posterior, el fiscal, consideró que los hechos fueron constitutivos de un delito de homicidio en grado de tentativa y llegó a pedir 8 años y medio de cárcel.