SUCESOS
Tres detenidos por abusar de una menor de 11 años que ‘compraron’
La víctima fue ofrecida por 17.000 euros para casarse con un compatriota rumano, de 19 / Tras la ceremonia se asentaron en La Seca y abusaron de ella y la explotaron en trabajos
El 'marido', de 19 años, fue a prisión tras pasar por el juzgado.-
La Guardia Civil de Valladolid y de Sevilla ha puesto punto y final a una de las historias más sórdidas de la crónica negra de la provincia, con el agravante de que la víctima protagonista es una menor rumana de 11 años, que fue vendida para casarse con un compatriota de 19 años. Ya en manos de su familia política, que terminó asentándose en La Seca, la menor fue sometida a todo tipo de abusos por parte de su ‘marido’, además de malos tratos, hurto y explotación laboral.
La investigación de la denominada operación ‘Cachiseca’, desarrollada a lo largo de un año, culminó el pasado lunes 25 de mayo con la detención de cinco personas, todos ellos gitanos rumanos, en Valladolid y en Sevilla. En el municipio de La Seca fueron detenidos el ‘marido’ de la víctima, M.I.B. de 19 años; los ‘suegros’ G.B., de 39; y T.B., de 40 años. Estos forman parte del clan ‘comprador’ de la niña’ y están acusados de supuestos delitos de trata de seres humanos, malos tratos, hurto, abuso sexual, agresión sexual y explotación laboral.
El ‘esposo’ y su padre pasaron a disposición del juez de Medina del Campo y, tras declarar, ingresaron en prisión. La ‘suegra’ fue puesta en libertad con cargos. En la localidad hispalense de Sanlúcar la Mayor (situada a 18 kilómetros de la capital sevillana), fueron detenidos C.T., de 42 años de edad y G.T., de 41, pertenecientes al clan que vendió a la niña por 17.000 euros. Ambos están acusados de un delito de trata de seres humanos.
Las investigaciones se iniciaron hace justo un año cuando la Guardia Civil supo por una denuncia que en mayo de 2014 una familia de gitanos rumanos había vendido a su hija menor por 17.000 euros a compatriotas de otro clan con el objetivo de contraer matrimonio en una fiesta de compromiso en Rumanía que se celebró ese mismo mes.
Las investigaciones entraron en la buena pista meses más tarde cuando la Benémerita constató que la joven y sus compradores habían regresado a España y se habían asentado en una zona próxima a la calle Chorizo del municipio vallisoletano de La Seca.
Era una menor «objeto»
La niña no estaba con ellos para disfrutar de un inocente inicio de matrimonio. La tenían, en palabras de Roberto Ferrero, comandante de la Guardia Civil de Valladolid, para satisfacer sus caprichos sexuales y laborales. «La niña había sido adquirida como si fuera un objeto y estaba a disposición de sus compradores para todo», recalcó el número dos de la 641ª Comandancia.
«La menor fue maltratada desde su llegada a Valladolid», agregaron fuentes de la investigación. «La insultaban, amenazaban y agredían constantemente, obligándola a mantener relaciones sexuales con M.I.B., y a trabajar en labores agrícolas, recogiendo uva y patatas, con jornadas laborales intensas y sin recibir ninguna remuneración económica», precisaron.
La situación cambió hace unas semanas cuando la menor, harta de malos tratos y abusos, lanzó una llamada de socorro a su madre biológica por los malos tratos sexuales y la explotación de que era víctima. Le pidió entre lágrimas que le rescataran para regresar a Sevilla con ellos. Este contacto enfureció al clan asentado en La Seca y contraatacó con una oferta: deberían pagar ahora ellos 10.000 euros para dejarla marchar.
La amenaza no iba de farol. Llegaron a arrancarle de las orejas, de forma muy violenta, los pendientes que llevaba puestos como parte de compensación de la deuda que habían contraído sus progenitores cuando pidieron la vuelta de la menor a Sevilla. Pero ya no pudieron hacerle más daño. La Guardia Civil ya estrechaba su casa de La Seca y entonces decidieron, asustados, montar a la niña en un autobús con destino a Sevilla y allí acabó la primera parte de la historia. La segunda se cerró el lunes con la detención de los cinco implicados.