Diario de Valladolid

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De la crisis de la vivienda hay que distinguir múltiples víctimas y una de ellas es la industria maderera auxiliar de la construcción. La historia de los montes de los Pinares entre Burgos y Soria está cimentada en el aprovechamiento de su riqueza forestal para proveer de madera para la construcción de viviendas a lo largo de los siglos. Desde los más lujosos palacios a las moradas más humildes y en tiempos no tan lejanos esa industria tan localizada en esa comarca medraba con labores más modestas como la manufactura de palés, maderas para encofrados, jambas, rodapiés o puertas, como las que se fabricaban en la extinta Norma de San Leonardo de Yagüe. Hoy en día se construye mucho menos, las técnicas y los materiales son diferentes, pero, aún así hay margen para que una reactivación de la edificación vaya a insuflar vida a un sector que, además, es tremendamente beneficioso para el medio ambiente además de un antídoto contra la despoblación. De hecho, la muy meritoria Real Cabaña de Carreteros insiste en que «el secreto del bosque es renovarlo y solo se puede renovar trabajándolo» y lanza una aventurada propuesta para que la madera, que a su juico está inexplicablemente devaluada se emplee en obras públicas significativas del Estado. Es decir, un rescate público a un patrimonio de siglos en la comarca que mejor ha sabido conservar su medio de vida durante un milenio y que corre el riesgo de protagonizar un modo de vida cada vez más testimonial. La idea de fondo es la de renovar el monte trabajándolo y para ello es necesario que primer se produzca un cambio de paradigma en la mentalidad administrativa y política sobre la convivencia del medio rural con sus montes. Allí donde no hay vecinos, donde el pueblo no saca provecho de su riqueza forestal, acecha el riesgo de incendios. Un bosque saneado y en explotación por manos expertas y herederas de centenares de generaciones es mucho más sano y seguro que un vergel abandonado durante décadas por la despoblación y las políticas erradas de preservación. Difícilmente entrará en la campaña electoral que ya se está acelerando un debate sobre la explotación de las masas forestales en relación con la supervivencia del medio rural y muy pocos políticos harán referencia al valor de los vecinos y empresas de Pinares sosteniendo una tradición tan valiosa como amenazada. Sin embargo, es un asunto tan digno de consenso como cualquiera de los que no se caen de las primeras planas y ahora que se quiere debatir en serio sobre vivienda, se debe abordar también esta faceta del prisma de aquella industria que un día impulsaba la economía y el empleo en media España.

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