PIEDRA DE TOQUE
Otro timo
La rectora de la Universidad de León, a quien no conozco, es una señora muy precavida. En esto –no en otras cualidades, claro está– se parece a la doctora de Mansilla de las Mulas que fue La pícara Justina. Con mucho tiento, aconsejaba la dama de la liga, que antes de poner la «carilla» por cualquier pelandusco, hay que echar a remojo las palabras para que nadie sea «prisionero de mi lengua». Lo digo porque el miércoles fue noticia en este mi periódico –página 11– con un cuento espinoso que gusta «poco y responden a menos», decía la Justinica. La rectora se ha metido a política con un tema endiablado: quitar o no a Zapatero el Doctorado Honoris Causa que, con tanta ligereza, le concedió su antecesor, Juan Francisco García Marín.
Hablar de Zapatero, Magnífica señora, siempre fue un problema. Académicamente es un personaje irrelevante: como jurista, cero, y como profesor lo mismo. Cuando la Universidad de León le concedió el doctorado, ya era lo que es hoy: un político salpicado de oro y diamantes; un personaje siniestro que ganó las elecciones agitando el acto terrorista más espantoso de la España democrática, que fue el 11-M; un impostor que se montó a la Alianza de Civilizaciones, y un timo de la Memoria Histórica; el capo de una banda criminal que hacía manitas con dictaduras genocidas; el líder que llevó a España a la quiebra económica; y todo un largo étcetera que publiqué aquí mismo bajo el título de Doctor horroris causa. Que usted, señora rectora, diga ahora que mantiene a semejante ejemplar como Doctor Honoris Causa de León mientras la justicia no se pronuncie, es otro timo. La historia ya se ha pronunciado. A esto lo llamó Justinica, «malos renombres y epítetos heredados, tarasca».