Diario de Valladolid

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LA COMUNIDAD de Castilla y León de momento sigue perdiendo autónomos y eso es muy preocupante, porque han sido miles las personas que eligieron ese camino para emprender. Camino tortuoso, que actualmente está lleno de noticias muy desfavorables. Ser autónomo en estos tiempos es apostar por la incertidumbre ante las ocurrencias improvisadas de un Gobierno de España que no da pie con bola, pero que dando palos a diestro y a siniestro piensa que va a acertar. Los autónomos pierden espacio de un modo tan continuado que cuando se leen los índices de los últimos años se nos pone la carne de gallina. Ser autónomo hoy supone una aventura que se inicia siempre en desventajas. Por todas estas cosas y por otras que acaban de anunciarse a bombo y a platillo, hoy los jóvenes se lo piensan dos veces antes de dar el paso, porque saben, ya antes de empezar, que van a ser los paganos de los platos rotos de un gobierno capaz de gastar sin tino ni mesura. Porque no manda nadie y eso es lo que sucede cuando no manda nadie... Y las casi dos docenas de ministros siguen yendo por libre; porque todos desean ser protagonistas de lo que se les pasa por la cabeza cada vez que se ponen a pensar ¡Coño! Que no piensen...

Se quejan los autónomos de los excesivos impuestos que pagan para mantener negocios que apenas les dan para vivir. Y además de todo eso se ha de soportar una persecución tan acuciante que son muchos los que tiran la toalla. Pero, a pesar de todo, el autónomo sigue siendo eje vital de nuestra economía. Sin ellos España entraría en un declive que no deseo ni, tan siquiera, imaginar.

Ser autónomo hoy es arriesgarse a empezar a pagar impuestos antes de haber tenido rendimientos. Por esa razón cuando la ministra anunció - desde su posición privilegiada - la subida escandalosa de las cuotas, no se ruborizó, porque no va con ella el destino de miles de españoles que se lo juegan todo.

Emprender es difícil, pero emprender cuando el gobierno que ha de cuidarte se posiciona frente a ti es mucho más difícil. Es por lo que este numerosísimo colectivo pide compromisos más honestos. El emprendedor español no tiene respaldo ante el fracaso y es quien contribuye a que las ciudades tengan un aspecto vital e iluminado a través de los millones de escaparates que durante las noches ofrecen un bosquejo que ilumina. La posible subida de las cuotas a los autónomos españoles acabará con miles de ilusiones, con miles de proyectos que anotarán naufragios.

Y es que el mundo ya es suficientemente complicado. No hemos de permitir que una ministra soliviante a este gran colectivo que para vivir o malvivir ha de poner en riesgo todo el patrimonio que ahora tiene y el que pueda tener en el futuro.

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