Desplome de multas de tráfico en un año con más fallecidos
LAS CARRETERAS de Castilla y León se cobraron el año pasado la vida de 125 personas, tres más que el año anterior. Este repunte del 2,5%, se produce tras dos años de descenso, según los datos facilitados por la DGT, y un reducción en el conjunto del país del 1,5%.
El incremento de víctimas mortales coincide con un desplome de las denuncias de Tráfico, que se redujeron un 22,5% con 125.000 multas menos.
La puesta en marcha de un plan pionero y único en Castilla y León que evitaba en el caso de los radares móviles remitir la denuncia por correo a los domicilios y solo las tramitaba cuando se paraba al infractor, se apunta por parte de la Delegación del Gobierno como uno de los motivos de este descenso.
Aunque no se puede afirmar que haya una relación causa-efecto entre el aumento de la siniestralidad mortal en carreteras y el brusco descenso de las denuncias, lo que sí parece claro es que algo está fallando cuando se registra este volumen importante de fallecidos y un aumento en Castilla y León frente a la media nacional.
Sería conveniente que los responsables de Tráfico explicaran los motivos de este fuerte recorte de las denuncias y confirmara o desmintiera si ese plan pionero se mantiene y se va a mantener y los motivos para ello.
La existencia de controles y campañas preventivas y de concienciación de los conductores son fundamentales para reducir la elevada siniestralidad en las carreteras, aunque también es imprescindible la inversión en mantenimiento y restauración, algo que se ha relajado demasiado en los últimos años.
Llama la atención la elevada variación de las denuncias entre unos años y otros, aunque la Delegación del Gobierno asegura que no se ha producido un recorte de agentes de Tráfico, sino un ligero aumento de los recursos humanos.
El hecho de que la franja de edad con más fallecidos sea la de los mayores de 65 años, y que la vulnerabilidad de este colectivos esté en aumento, pone de manifiesto la necesidad de implementar medidas dirigidas especialmente a los colectivos más mayores. De la misma forma, que el importante peso de los jóvenes en el volumen global de los accidentes obliga a adecuar las campañas también a los de edades más tempranas.
Castilla y León acapara una gran parte de la red de carreteras del país. No se puede ni se debe bajar la guardia. Pero sí es necesario aclarar a qué se debe esta gran reducción de denuncias en un año en el que han aumentado las víctimas mortales. Las medidas preventivas y educativas son tan necesarias como las disuasorias.