Diario de Valladolid

EDITORIAL

Una recaudación que constata luces y sombras en la economía

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LA RECAUDACIÓN de los tributos del Estado es siempre un reflejo de la marcha de la economía. Castilla y León supera ya los ingresos tributarios del primer año de la crisis, pero lo hace con un impulso desigual entre unas provincias y otras. Cinco de las nueve provincias mejoran los datos de 2018 y cuatro no han conseguido aún superar esta marca.

Valladolid y en menor medida Soria despuntan en aumento de la recaudación. La provincia vallisoletana lo hace a un ritmo que triplica la media nacional. Ávila, León, Salamanca y Zamora evolucionan con más lentitud que el resto. Se trata de un dato más que confirma la amenaza de dos velocidades en la evolución económica de Castilla y León donde la provincia abulense y el oeste regional tardan más en recuperarse.

Aunque la Comunidad autónoma mantiene un tono inferior a la media del país, lo relevante del diagnóstico de la Comunidad es que se confirma la recuperación económica en términos globales, pero subsisten desequilibrios que es necesario y urgente corregir porque todo apunta a que se van acentuando con el tiempo.

No obstante, el comportamiento de la recaudación de los tributos del Estado durante el año pasado confirma que Castilla y León mantiene un ritmo superior a la media en los ingresos por IVA, lo que puede ser un indicio de un cierto reforzamiento de la confianza de los consumidores en la economía. Por el contrario, en IRPF, el impuesto indirecto por excelencia que pagan los asalariados, evoluciona a un ritmo ligeramente menor en la Comunidad que en el conjunto del país. Una tendencia similar ocurre en el impuesto de sociedades, posiblemente por la estructura empresarial diferente de Castilla y León donde dominan las pequeñas empresas y las micropymes sobre las grandes corporaciones.

La recaudación de los impuestos del Estado condiciona en parte los ingresos del modelo de financiación autonómica. De ahí la importancia de su evolución. El menor pulso e impulso de la economía regional sobre la media nacional recorta ingresos. Y el problema es que este injusto modelo no establece mecanismos de garantía de recibir financiación en función del coste de los servicios, lo que condena a esta Comunidad a un mayor atraso y a un déficit en los servicios públicos esenciales.

Es imprescindible y urgente reformar el modelo después de las elecciones. Y que los partidos nacionales asuman las reivindicaciones de Comunidad que pactaron los grupos parlamentarios regionales.

Sólo con un modelo de financiación equilibrado se puede poner fin a las carencias en sanidad, educación y servicios sociales. El informe sobre tributos revela las luces y las sombras de la economía regional y pone deberes a los políticos sobre la necesidad de un modelo de financiación que evite la existencia de ciudadanos de primera y de segunda.

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