Creado:

Actualizado:

CASTILLA Y LEÓN sigue siendo un potencia en turismo rural. Eso es un hecho, que vienen a certificar los datos de cierre del año del Instituto Nacional de Estadística, que la sitúan a la cabeza del país con más turistas recibidos, muy por encima del resto, tanto como que dobla a la segunda Comunidad, en este caso Cataluña.

Las cifras son claras. La Comunidad encabezó el número de viajeros superando a los catalanes Andalucía y Baleares en más del doble o incluso el triple. A la hora de dormir, los turistas eligen la comunidad por delante de Andalucía y de Cataluña. Otro dato para destacar es que entre las 15 provincias con mayor número de pernoctaciones se encuentran seis de Castilla y León. Ávila ocupa la sexta plaza con 344.006, mientras que Segovia es octava y Burgos, novena, con 260.821 y 235.244, respectivamente. Málaga es la más visitada. Todas las provincias de Castilla y León aumentaron el número de turistas, excepto León y Palencia.

La gran triunfadora del último año es, sin duda, Ávila. La provincia abulense volvió a reinar con el mayor número de turistas (145.943) y de pernotaciones (344.055), además en ambas aumenta un 17,7% (solo superada por Salamanca) y un 11,7%, respectivamente. Además se convierte en la sexta más visitada de toda España.

Claro que en el lado opuesto se sitúa León. De nuevo la luz de alarma se enciende en la provincia leonesa. Se confirman los números a la baja que llevaba acumulando durante todo el año. Es la única que desciende tanto en turistas como en pernotaciones. Recibió a un 8,2% menos de visitantes (101.087) y durmieron un 6,8% menos (203.455). Y con un sabor agridulce se siente también Palencia, donde el número de pernoctaciones aumentó un 3,2% (96.527), pero el de turistas cayó un 2,2% (36.962), siendo los números más bajos de la Comunidad.

No se trata de ir enumerando provincia a provincia, dato a dato. La realidad viene a evidenciar, y eso también lo constatan los hechos, que en la Comunidad, además de su liderazgo, continúan existiendo desequilibrios entre territorios que es necesario y obligado corregir. Y para eso la Junta tiene que liderar, junto a los profesionales y al resto de administraciones, la política de promoción.