Diario de Valladolid

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Un pupitre al otro lado de la red

El nuevo club nace con una escuela de tecnificación como pilar en el que los jugadores de otros clubes pueden mejorar su técnica / A nivel competitivo, cuenta con un equipo juvenil en la categoría Regional

Las jugadoras de la escuela de tecnificación delValladolidClub Voleibol posan en El Palero junto con su entrenador, Íñigo Torres.-J.M. LOSTAU

Las jugadoras de la escuela de tecnificación delValladolidClub Voleibol posan en El Palero junto con su entrenador, Íñigo Torres.-J.M. LOSTAU

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Guillermo Sanz

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Las historias comienzan a escribirse con la primera letra. A partir de ahí, van dándose el relevo unas a otras, como si de fichas de dominó se trataran, hasta hacer de esa cadena el primer capítulo de un libro de aventuras; aventuras como en la que se embarcaron los arquitectos del Valladolid Club Voleibol, un nuevo pilar en el que sujetar la red de voleibol.

Íñigo Torres, José María García, Rubén Fernández, José Ramón Arroyo, Ignacio Arranz y Carlos Moreno fueron los que trazaron las líneas maestras de este nuevo club en el que una decena de jóvenes jugadoras de entre ocho y catorce años pulen su técnica delante de la red mientras que doce juveniles se convierten en su primera espada dentro de la pista. Pero... ¿Qué llevó a estas seis personas a moldear este nuevo y singular proyecto?: «Nos llamaba la atención que habiendo un volumen tan alto de participantes, el nivel deportivo no fuera acorde. Los clubes de Valladolid no suelen tener buenos resultados en estas categorías. Veíamos que había una necesidad de mejora», explica el presidente del Valladolid Club Voleibol, Íñigo Torres.

El Valladolid Club Voleibol da «otra alternativa» a los jóvenes amantes del voleibol. El club se mueve sobre la cuerda de la independencia, sin ningún lazo atado a colegios o a la Universidad de Valladolid. La piedra angular se sitúa sobre la Escuela de Tecnificación: razón de ser de este proyecto. «El voleibol es un deporte que es muy técnico al principio. Trabajamos esa técnica individual de control de balón, recepción de dedos... adaptándonos al nivel de cada niña. Intentamos que la atención sea lo más personalizada posible, ver en cada jugadora su necesidad», explica.

Sin la competición aún marcada en la hoja de ruta, el polideportivo del Palero se convierte dos días a la semana (miércoles y viernes) en un aula en la que mejorar lo aprendido en el colegio. Una de las premisas marcadas por el Valladolid Club Voleibol no es otra que la de hacer su labor inclusiva a la que realizan en sus clubes de origen. «Insistimos mucho en que no es incompatible esta actividad con la competición escolar. Es más, las animamos, porque la mejora va a ser más rápida», explica el presidente. Tanto es así, que existen sinergias ya formadas con otros clubes escolares de la ciudad como Lourdes, Agustinas o Arroyo, para trabajar de forma fusionada con sus jugadores.

Mejorar no es la única puerta abierta en el nuevo club, que también abre de par en par el pórtico del aprendizaje desde cero. «Tenemos claro que tenemos que empezar por la base y por eso le damos más importancia a la formación que a la competición», asegura. Siguiendo esta flecha, algunas de las jugadoras del club de voleibol dan sus primeros pasos tras la red de la mano de los entrenadores del club.

La Escuela de Tecnificación no tiene en su mano la baza competitiva, aunque ya se jugó un torneo amistoso interno en Navidades y se plantea el debut oficial fuera de los muros del Palero para Carnavales con la organización de algún torneo amistoso con otros clubes. Sin embargo, la faceta de competición también ha entrado en el club a las primeras de cambio. Lo ha hecho con un equipo juvenil que participa en la competición en Regional; una categoría que bien las jugadoras pueden hacer compatibles con sus partidos a nivel escolar o que bien da refugio a personas que no tenían salida en sus colegios al pasar a juveniles.

Así se formó el primer equipo de Valladolid Club Voleibol, pero no será el único. En pocos meses de vida (comenzó a caminar en octubre) el club ha puesto los cimientos de su Escuela de Tecnificación (a la que espera sumar nuevas solicitudes de inscripción en su correo deporte@vcvoleibol.es) pero sueña con poder continuar su crecimiento «con un equipo en cada categoría: alevín, infantil, cadete y juvenil», confiesa Íñigo Torres, que promete no perder el norte si la marea les amenaza: «Si el volumen no nos dejara dar calidad tendríamos que ir más despacio», sentencia.

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