BÁDMINTON
Volantes de Primera
El equipo dirigido por Enrique Fernández vuelve a la categoría de plata del bádminton nacional después de dos temporadas quedándose a las puertas

Integrantes del equipo de bádminton de la Universidad de Valladolid.-EL MUNDO
Los volantes de la Universidad de Valladolid vuelven a circular por la carretera de plata. La sección de bádminton del club universitario recuperó el sitio que le corresponde después de dos años de travesía por el desierto... y vuelve para quedarse.
El equipo retornó a la categoría de plata el pasado año después de conseguir la llave en la fase de ascenso de Mallorca. Depende de la perspectiva, dos años pueden ser un suspiro o una eternidad, como fue el caso de la UVa. «Nunca tuvimos que irnos, pero gracias a Dios estamos de vuelta», celebra Enrique Fernández, entrenador-jugador del equipo.
Enrique ha recuperado para la causa a un histórico como Pepe Fraile, al que ha rescatado de su merecido retiro para dirigir al equipo en los partidos. «Para mí es un segundo padre y la persona que mejor maneja este mundo en Castilla y León. La experiencia es un grado, tiene una sabiduría y conoce a los rivales. Eso nos va a ayudar en los momentos más duros», entiende Enrique Fernández. La simbiosis entre ambos será el catalizador que permita dar con la fórmula del éxito en el retorno de la UVa, que se marca un objetivo primario muy claro: «Vamos a intentar mantenernos en la categoría. A partir de ahí se marcarán otros objetivos», asegura.
El equipo de la UVa tiene armas para mirar con confianza a la línea de meta. «Este año tenemos un equipo compensado en chicos y chicas. En el ranking nacional, tenemos varios jugadores entre los diez primeros (Enrique Fernández, Ángel Sánchez y Francisco Casado). Eso hace que el resto de equipos vea que somos un equipo a tener en cuenta. Nos hemos ganado el respeto. Saben que les va a tocar sudar en la pista si nos quieren ganar», asegura el jugador-entrenador. Los resultados de la primera jornada le dan la razón: Victoria ante Aspe, derrota ajustada ante Oviedo B (uno de los favoritos) y una engañosa derrota ante Ibiza (otro de los cabeza de cartel).
Donde hay un punto fuerte hay un punto débil y Enrique Fernández sabe que el de la Universidad de Valladolid está en la experiencia, un mal temporal. «La falta de madurez nos puede hacer perder en algunos partidos. De no tener tablas puede venir un punto débil, pero espero que con el paso de los partidos eso se soluciones», desea.
El equipo universitario tiene una armadura con 16 piezas, una por cada jugador que compone el equipo; un seguro que vino reforzado desde Geria, donde el club de la localidad vallisoletana contaba con una cartera de buenos jugadores que cogieron rumbo a Fuente La Mora, lo que permitió encontrar un punto de equilibrio y un salto de calidad, conformando el esqueleto de una mano con bazas para puntuar en dobles, masculino y femenino.
Pasar de ser inquilino a propietario en la categoría de plata del bádminton nacional la Universidad de Valladolid tendrá que quemar cinco etapas con traje de jornadas de competición (en cada una hay tres confrontaciones). La siguiente tendrá lugar los días 2 y 3 de noviembre en Alicante. Delante estarán el Jorge Guillén de Málaga, el Bádminton Almería y el Palma de Mallorca, tres piedras en el camino de la permanencia.