Los datos exigen replantearse la política de los aeropuertos
Luces y sombras en los datos de viajeros y vuelos en los aeropuertos de Castilla y León. Luces, porque en lo que va de año repunta el número de viajeros; y sombras, porque el último agosto no todos fueron buenas noticias.
Resulta especialmente significativo que ni siquiera el contar con vuelos subvencionados a los lugares de sol y playa durante la época estival, como es el caso de León donde el consorcio que conforman Ayuntamiento y Diputación ayudan con más de un millón de euros la llegada de estos trayectos, sirva para elevar la cifra de pasajeros. Al contrario, la reduce, algo ya sucedió también el pasado mes de julio.
O lo que es lo mismo, los dos meses más fuertes de verano, donde se supone que se tiene que relanzar el tráfico aéreo a esas zonas de sol y playa, entre otras cosas por eso la compañía subvencionada oferta esos chárter sólo en época estival o vacaciones, pues bien en este periodo es cuando desciende forma notable el pasaje.
Es hora de que, como se viene reivindicando desde estas mismas páginas en numerosas ocasiones, se trabaje en una estrategia de Comunidad en materia de aeropuertos. Castilla y León cuenta con cuatro infraestructuras aéreas, Valladolid, León, Salamanca y Burgos, que no puede dejar languidecer y que debe impulsar con una política estratégica unitaria, que evidentemente deberá liderar el Ejecutivo autonómico.
Y no se está hablando de vuelos subvencionados, que además no atraen turistas y que las útlitmas cifras de Aena evidencian que no impulsan tampoco como debieran aeropuertos como el leonés.
Es obligado repensar lo que se está haciendo y cómo se se lleva a cabo para saber qué hacer y cómo actuar en el futuro. Algo para lo que se debe contar con todo el sector del turismo, tourooperadores, agencias... pero también con el mundo empresarial. En definitiva, una puesta en común que permita sentar las bases de un plan a futuro que venga a impulsar los cuatro aeropuertos sin tirar del talonario de las subvenciones, que a la vista está tampoco cumplen con su cometido.
Estrategia que es la que tendrá que determinar si se apuesta por su especialización para no caer en competencia o por el tráfico de mercancías, por citar sólo algunos ejemplos.
La inversión está hecha, los aeropuertos están ahí y lo que ahora toca es hacerlos funcionar, sin tener para ello que hurgar en el bolsillo del erario público. Quizás sean necesarias ofertas, que vengan a potenciar un mayo volumen de vuelos chárter. Lo que sí está claro es que los últimos datos obligan a replantearse la política de aeropuertos.