EDITORIAL

Autovía del Duero, una paralización inaceptable

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LO HABÍA AVISADO el nuevo ministro de Fomento, José Luis Ábalos, que el tramo soriano de la Autovía del Duero, aquel que une Mallona y Venta y que es uno de los más avanzados, no iba a estar en los plazos previsto. Lo que no dijo entonces y ahora se desvela en estas páginas era que este retraso venía por una paralización inaceptable.

Un frenazo que suena y huele, como ya sucediera y se denunciara desde estas mismas páginas, con el trayecto leonés hasta Santas Martas de la Valladolid-León, recientemente abierto y que el predecesor de Ábalos, Íñigo de la Serna, mantuvo parado por el mismo tufo electoralista que ahora se desprende en el nuevo parón de la Autovía del Duero.

Es inadmisible que Castilla y León, la Comunidad con más obras paradas y empantanadas del país, vea como de nuevo vuelve a bloquearse el avance de una autovía, la del Duero, que lleva más de diez años en obras y que resulta vital para la vertebración del territorio.

El subdelegado del Gobierno en Soria, Miguel Latorre, asegura ahora que los problemas que afectan a este tramo se deben a un «conflicto de intereses legítimo» entre la adjudicataria y Fomento. «Collosa defiende sus derechos y Fomento los suyos, que son los de todos», explica Latorre.  El subdelegado apunta que el «conflicto» se circunscribe a los precios del material, pero indica que desconoce la cuantía que reclama la empresa. Latorre remarca que a pesar de esta discrepancia la firma «sigue trabajando» y que está realizando el «acopio de material» y en «paralelo» mantiene abiertas las negociaciones con Fomento. «Esperamos que se llegue a un acuerdo pronto», comentó reiterando que las obras «no están paradas» y que «se está procediendo al acopio de material para el aglomerado».

La realidad es bien distinta y las fotos no mienten. Ni máquina, ni acopio, ni trabajos, ni nada. El tramo está parado y es hora ya de ejercer la presión política y social desde todos los ámbitos como se hizo con la Valladolid-León por parte del PPy el PSOE hacia De la Serna, que ahora resulta obligado repetir con José Luis Ábalos.

Lo que no puede ser y es del todo punto inadmisible es que Castilla y León cómo de nuevo otra infraestructura fundamental se retrasa sólo con fines puramente electoralistas, para llegar a las municipales y autónomicas que es justo lo que Ábalo, como antes De la Serna, parece pretender. Una obra que se dice no va a poder terminarse en los plazos previstos, pero que en ningún momento se argumenta el porqué.

Lo que sí está claro es que, después de 100 días, Ábalos va por el mismo camino que su predecesor De la Serna con una paralización inadmisible.