¿Quién se cargó las cajas?
CASTILLA y León y otras regiones perdieron sus competencias financieras durante la más brutal de las crisis económicas conocidas. Ganaron los bancos y desaparecieron las cajas de ahorro. Una limitada comisión de investigación parlamentaria ha intentado profundizar en sus causas y responsabilidades, que son múltiples y de niveles y pesos diferentes. Me permito extraer seis conclusiones:
1ª) Las autoridades europeas no soportaron la presencia de estas fundaciones de interés general que cumplía fines sociales y carecía de accionistas. Aprovecharon sus excesos, la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera internacional para asfixiarlas, en un contexto de desregulación interesada ante la proliferación de productos tóxicos del peor capitalismo conocido.
2ª) Los Gobiernos de España y sobre todo el ex ministro De Guindos impusieron una regulación implacable sin medios para capitalizarlas y las obligaron a efectuar dotaciones elevadísimas que forzaron su conversión en bancos. El modelo económico de la burbuja inmobiliaria impulsó un negocio fácil y acentuó la contaminación de las cajas.
3ª) El Banco de España fue negligente en su labor de supervisión. Propició su quiebra con una actuación inspectora paciente ante los desmanes y carente de transparencia. Es el máximo responsable interior de la desaparición de las cajas.
4ª) La Junta de Castilla y León, con menos competencias supervisoras, conocía su estado de quiebra. Hizo dejación de sus funciones y sólo intentó ejercer el control cuando ya estaban quebradas.
5ª) Los ejecutivos de las cajas se dedicaron al ladrillo, ignoraron los avisos pacientes del supervisor y actuaron tarde ante los agujeros financieros; se relajaron ante el riesgo y las amenazas de alta morosidad. Toleraron prebendas y sueldos sin control en un contexto de injerencia de la peor política.
6ª) PSOE y PP coparon los órganos de administración y control de las cajas que, salvo excepciones, eludieron su función. Son corresponsables de lo ocurrido. Ambos pactaron la identidad de directores generales y presidentes. Devaluaron las comisiones de control. Sus direcciones autonómicas no pudieron con las provinciales, que se entregaron a cajas foráneas para evitar una fusión regional que solo habría ralentizado la muerte de las cajas. España y Duero se unieron, pero estaban tan quebradas que solo pudieron ser absorbidas por Unicaja.
La comisión de investigación prepara conclusiones. La falta de autocrítica no invita al optimismo. Al menos servirá para retratar a quienes han querido llegar al fondo y los que optado por salvar sus caras ante lo que fue un gran fracaso social: pérdida de poder financiero, empleo y obra social.