Apostar por el suelo industrial con algo más que el precio
CASTILLA y León tiene casi la mitad del suelo industrial vacío y las medidas de la Junta para abaratar su precio han tenido un impacto muy moderado. Es cierto que la incipiente recuperación económica ha permitido que 45 empresarios adquieran casi 40 hectáreas en los dos años de bajada del crecio y que supone un ligero repunte respecto a la situación anterior. Pero, como subraya el presidente de la Federación de Polígonos Industriales de Castilla y León, «sólo bajando los precios no se llenarán los vacíos».
Se necesita más. No sólo financiación adecuada, sino un cierto nivel de dotaciones e infraestructuras y una planificación más acorde con los territorios. En ese sentido, las quejas de muchos empresarios sobre la falta de internet en los polígonos donde ya están implantados es un hecho que frena a futuros inversores.
De nuevo en el caso del suelo industrial se producen también los desequilibrios entre provincias y territorios. El caso de Zamora es el más llamativo en cuanto a baja ocupación.
Si algo tiene Castilla y León es suelo, pero el industrial debe ser asequible y con facilidades para que el empresario haga sus inversiones.
Mención especial merecen los parques tecnológicos de Valladolid y León. Son los más caros y en la falta de dotaciones y el deterioro de sus instalaciones ni anima a los que lo ocupan y atrea a nuevos inversores. La propia alcaldesa de Boecillo ponía la semana pasada voz a lo que muchos empresarios han venido manifestando en público y en privado.
Si este es el caso de los que dependen de la Junta, el balance de los del Ministerio de Fomento, a través de Sepes, es aún más negativo porque ni siquiera ha moderado sus precios en la época de crisis.
Es necesario conocer adecuadamente las necesidades de los posibles inversores para prestar más atención a los polígonos. Una desordenada política de la construcción de este tipo de infraestructuras ha provocado este «desierto» con inversiones pasada que no se han podido rentabilizar, en parte también por una crisis económica que nadie fue capaz de predecir.
La ralentización en los últimos años de la construcción de polígonos es una medida acertada, pero es necesario además intensificar más el contacto con los empresarios y con los representantes de los polígonos para adecuarla a los tiempos. Y sobre todo que los existentes presten los servicios que se necesitan hoy sus actuales y futuros ocupantes. Si no encuentran en los polígonos de la Comunidad lo que necesitan, se irán a otros territorios con mayor atractivo. Por eso, el precio no debe ser el único factor a considerar.Dotarlos de servicios adecuados y prestar atención a su mantenimiento son elementos clave en este ámbito de la política industrial.