Sin fuerza para unas infraestructuras paradas
LAS INVERSIONES en Castilla y León del proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado deparan pocas novedades para las infraestructuras prioritarias de la Comunidad. El Gobierno finaliza las obras del AVE de Valladolid a Burgos, con las dudas de que finalmente pueda ser una realidad este año, frena de nuevo la A-11 y castiga al resto de las autovías; sobre todo la que une León y Valladolid.
De las cuentas de 2018, cuyas dudas sobre su aprobación son manifiestas, no se deduce ni mucho menos el impulso que se requiere, sobre todo en un momento de recuperación económica y de mayores ingresos.
Los ciudadanos de esta Comunidad están esperando ya demasiado tiempo para que las dos autovías que más vertebran la Comunidad sean una realidad. Yno sólo se acumula ya un retraso, sino que las expectativas que se derivan de los presupuestos ponen de manifiesto que pasaran aún muchos años para que la A-11 y la A-60 sean una realidad.
La autovía del Duero recibe fondos para la provincia de Soria e ignora prácticamente los tramos vallisoletanos y los burgaleses. En definitiva un paso lento que no añade gran cosa en las cuentas de 2018.
Cuestión distinta es incluso si esas pequeñas inversiones que se anuncian se van a cumplir o no, aunque todo parece indicar que habrá que esperar más presupuestos para que sean una realidad.
Al menos en la alta velocidad ferroviaria se produce un avance hacia el AVE que une la Comunidad autónoma con Galicia y se da por hecho sobre el papel que el de Burgos avanza, aunque todavía faltan años para que conecte la capital burgalesa con Vitoria.
El Presupuesto del Estado para Castilla y León no se diferencia mucho del pasado. Los recortes inversores se consolidan. Son claramente insuficientes y no representan ningún impulso. Presumir de que Castilla y León es la Comunidad con más inversión por habitante significa desviar la mirada del objetivo central e ignorar el lastre histórico que acumulan y la de retrasos que han visto por gobiernos de todos los colores.
Las infraestructuras suponen progreso social y avance económico, además de vertebración autonómica. Para una Comunidad con nueve provincias, ambas autovías significan aportación al progreso, además de un factor claro de seguridad.
Con todo, este presupuesto puede ser papel mojado si finalmente no se aprueban o si las promesas que certifican las cuentan se incumplen como ha venido sucediendo con demasiada frecuencia.
Aunque con pocas esperanzas, las inversiones en autovías deberían ser enmendadas al alza pro los grupos que tienen mayoría en el Parlamento. Si se mantienen será un nuevo año perdido para obras que ya estaban paradas.