Diario de Valladolid

Redacción de Valladolid

En el mapa de la corrupción

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PRESUMÍA hace tres años el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, de que Castilla y León no estaba en el mapa de la corrupción. El Consejo General del Poder Judicial ha colocado esta semana a la Comunidad autónoma en quinto lugar de un ranking encabezado por Andalucía, la región históricamente gobernada por el PSOE, líder en número -no se habla de volumen- de imputados por corrupción. Desconozco si el liderazgo socialista en materias tan turbias es lo que evita que el socialista Tudanca no haya anunciado aún su disposición a preguntar a Herrera en el próximo pleno de las Cortes, pero le invito a hacerlo porque tener el honor de dirigir una Comunidad con el 8% de los imputados de España merece un debate sobre la presunta limpieza de la clase política regional. Máxime cuando nuestro peso en PIB y en riqueza roza el 5%. ¡Todo un ejercicio de productividad!

Y el Consejo General del Poder Judicial difunde estas cifras, «que permiten a los ciudadanos conocer la acción de la Justicia en el marco global de la lucha contra la corrupción», la misma semana que el

conservador Sarkozy ha sido detenido e imputado por financiación ilegal de su partido con dinero libio. La misma semana que la fiscal pide diez años para el cuñado o yerno del actual o anterior Rey de España en la trama Nóos por instigar la corrupción en un caso en el que la infanta se puede ir de rositas.

Haría bien el Poder Judicial en elevar la transparencia y decir quiénes son los 411 imputados por corrupción en España y los 33 de Castilla y León, y el volumen de su presunto delito. Casi seguro que los aplicados

acusados en la trama eólica están en esta lista de la (presunta) suciedad regional. Y estos datos solo contemplan la corrupción vinculada al sector público. Lástima que ese ejercicio formal de transparencia del Consejo General no se extienda a los enriquecimientos ilícitos y a las tropelías del sector privado.

Está bien sobresalir en Dependencia, liderar la Educación y hasta presumir de aprobado en la controvertida Sanidad. Los políticos no están tanto para presumir de sus notas positivas -su obligación es resolver problemas-, como para corregir los suspensos y sobre todo los comportamientos indignos. También, para  dar la cara cuando algo no va bien. Si Herrera presumió en su día de que esta Comunidad no estaba en el mapa de la corrupción, ahora con más razón debería decir cómo se siente y qué piensa hacer cuando los jueces incluyen a Castilla y León en puestos avanzados del presunto deshonor público. Se trata nada menos que de aprobar la asignatura de la coherencia.

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